(Por redacción País Productivo) La inflación mayorista registró en mayo un incremento del 2,5%, una desaceleración respecto de abril, aunque el indicador acumuló una variación superior al 34% interanual, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
La moderación observada durante el quinto mes del año llegó después de un abril marcado por mayores tensiones en los mercados internacionales, especialmente vinculadas al encarecimiento de la energía y de diversas materias primas.
El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) mostró así una dinámica más contenida que la registrada el mes previo, cuando la variación mensual había sido considerablemente más elevada.
A pesar de la desaceleración mensual, el comportamiento de los precios mayoristas continúa reflejando presiones relevantes en términos anuales, con un avance superior al 34% frente a mayo de 2025.
El resultado de mayo estuvo explicado principalmente por aumentos en productos nacionales, mientras que los bienes importados también mostraron variaciones, aunque con una incidencia menor en la evolución general del índice.
Los precios mayoristas constituyen una referencia clave para anticipar posibles movimientos futuros en la inflación minorista, ya que reflejan los costos que enfrentan las empresas antes de que los productos lleguen al consumidor final.
En este contexto, la desaceleración del IPIM fue interpretada por analistas como una señal favorable, aunque todavía insuficiente para confirmar una tendencia sostenida de reducción de presiones inflacionarias en toda la economía.
La evolución de mayo se produjo en paralelo con una desaceleración de la inflación al consumidor, que se ubicó en el 2,1% mensual, el menor registro de los últimos meses.
Sin embargo, los especialistas advierten que la trayectoria de los precios continúa condicionada por factores internos y externos, entre ellos la evolución del tipo de cambio, los costos energéticos y el comportamiento de los mercados internacionales.
Dentro de la estructura del índice mayorista, los productos vinculados a la energía suelen tener una influencia significativa, especialmente en períodos de volatilidad global de los precios del petróleo y sus derivados.
El dato de mayo también mostró que, pese a la moderación reciente, el proceso de desinflación avanza a un ritmo gradual y todavía convive con registros elevados en la comparación interanual.
Para las empresas industriales y comerciales, la evolución de los precios mayoristas es seguida de cerca porque impacta directamente sobre los costos de producción y las estrategias de fijación de precios.
La desaceleración observada en mayo podría contribuir a reducir parte de esas presiones, siempre que los próximos meses mantengan una dinámica similar y no se produzcan nuevos shocks sobre los costos.
De cara al segundo semestre, el comportamiento de los precios mayoristas será uno de los indicadores más observados por el mercado para evaluar la consistencia del proceso de desaceleración inflacionaria.
Así, aunque el aumento del 2,5% de mayo representó una mejora respecto de abril, el hecho de que el índice todavía exhiba una suba de más del 34% en doce meses confirma que la inflación sigue siendo uno de los principales desafíos de la economía argentina.
