(Por redacción País Productivo) El salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) acumuló una pérdida cercana al 40% de su poder adquisitivo desde noviembre de 2023 y su capacidad de compra quedó por debajo de la registrada en 2001.
Según un informe académico, para recuperar el nivel histórico que tenía a comienzos de siglo debería multiplicarse por tres.
La caída del ingreso mínimo volvió a encender las alarmas sobre la situación de los trabajadores de menores recursos, en un contexto en el que la desaceleración de la inflación no logró compensar el deterioro acumulado de los salarios reales.
De acuerdo con los datos relevados por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, el salario mínimo perdió alrededor de 39% de su capacidad de compra entre noviembre de 2023 y marzo de 2026.
El informe sostiene que el retroceso llevó al SMVM a niveles inferiores a los observados antes del colapso de la convertibilidad, un fenómeno que no se registraba desde hace más de dos décadas.
La investigación remarca que el deterioro no se produjo de manera uniforme, sino que se profundizó durante los primeros meses de la actual gestión económica, cuando la aceleración inflacionaria erosionó rápidamente los ingresos.
Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, la pérdida acumulada rondó el 38%, mientras que sólo durante 2025 el salario mínimo registró una merma real cercana al 9%.
Los especialistas advirtieron que la recuperación observada en algunos meses resultó insuficiente para revertir la tendencia general descendente que viene mostrando el indicador.
Como consecuencia de ese proceso, el ingreso mínimo legal se ubicó por debajo de los valores reales vigentes durante gran parte de la década de 1990 y también de los registrados en la crisis de 2001-2002.
El trabajo señala que, medido en términos de capacidad de compra, el salario mínimo actual representa apenas una fracción del que existía en los momentos de mayor fortaleza de la serie histórica.
En ese marco, los investigadores concluyeron que para volver al poder adquisitivo original del SMVM sería necesario un incremento que prácticamente triplique su valor vigente.
El deterioro salarial aparece acompañado por un escenario laboral complejo. El informe menciona que el empleo asalariado formal también registró una contracción significativa durante el mismo período.
Según los datos relevados, la cantidad de puestos formales se redujo en más de 300.000 empleos desde noviembre de 2023.
La pérdida de puestos de trabajo afectó tanto al sector privado como al público, aunque con diferentes intensidades según las actividades y regiones del país.
Los autores del estudio consideran que la combinación de caída salarial y menor nivel de empleo profundizó el deterioro de los ingresos de los hogares más vulnerables.
Además, remarcan que el salario mínimo funciona como referencia para diversas prestaciones e ingresos, por lo que su retroceso tiene efectos que exceden al universo de trabajadores alcanzados directamente por el SMVM.
Con una pérdida cercana al 40% de su poder de compra y valores reales inferiores a los de 2001, el salario mínimo atraviesa uno de los períodos más críticos de las últimas décadas, mientras persiste el debate sobre cómo recomponer ingresos sin comprometer el equilibrio macroeconómico.
