Los 100 días del gobierno de Milei dan señales que para algunos apuntan a la estabilización, con indicios como el ajuste fiscal, el proceso de sinceramiento de los precios relativos y la gradual recomposición de las reservas internacionales. Pero otros, en cambio, miran la economía que transita una difícil recesión con los primeros indicadores económicos del año confirmando una notable contracción del 4,5% interanual en el EMAE y un desplome del consumo, todo con alta inflación.

La actividad económica para lo que resta del año proyecta una caída anual promedio del -4% que podría ser casi -7% si excluyéramos el efecto del sector agropecuario.

Otra variable significativa para la economía real es el consumo, que desde la consultora Abeceb tendrá una pérdida del 8% debido fundamentalmente, a la caída de ingresos y el aumento de los costos de las familias: tarifas, colegios, transporte y salud, entre otros.

En el corto plazo es probable que la actividad dibuje una “V” en 2024, heterogénea y a distintas velocidades, tocando piso en el segundo semestre del año y luego comenzando a recuperar, con una inflación aún muy elevada pero declinante.

Esta V se dibuja con diversos componentes. Por un lado, a pesar de los recortes en los rendimientos esperados de la cosecha gruesa, se espera una recuperación en el sector agrícola (19,2%) tras la sequía que traccionará la venta de maquinaria agrícola (14,6%) los agroquímicos (3,2%) y los fertilizantes (8%).

Este sector, junto con la minería (11,1%) y el sector de oil & gas, especialmente Vaca Muerta (petróleo 7,4% y gas 4,3%) y economía del conocimiento (U$S 10.000M exportaciones) son los que impulsarán el nivel de actividad económica durante el resto del año.

Son sectores que pueden aportar al salto de la productividad y la oferta de divisas; lo que es vital para la sostenibilidad de la economía, aunque tienen limitada capacidad para generar empleo en la magnitud que la Argentina necesita. Pero al mismo tiempo, son claves en la dinámica de las economías regionales.

En cambio, para el consumo los próximos meses no son alentadores. Los salarios estarán atrasados frente a la inflación, y, por ende, el mercado ajustará por cantidades. Esto repercute en los rubros vinculados al consumo masivo como alimentos y bebidas (-0,5%).

En el retail, con electrodomésticos (-10,5%), esta situación se agrava porque además arrastra el adelanto de compras por la aceleración de la inflación en 2023. El sector automotriz (-17,4% ventas) también verá difícil cumplir con sus cuotas de ventas en el mercado interno, aunque morigera la caída por su inserción internacional.

En estas actividades, la recuperación será leve y estará condicionada a la recomposición del salario, del empleo y el financiamiento.

La construcción (-11%) no verá la luz en la obra pública hasta que se defina el nuevo sistema de participación privada, aunque también pesan otros factores como la falta de financiamiento a tasas competitivas.

La industria (-5,2%) ante expectativas de apreciación del TCR, no tiene los incentivos para asumir riesgos que le permitan competir en el mercado global, las empresas se encuentran en wait and see, dejando en suspenso inversiones de expansión.