(Por redacción País Productivo) El Gobierno nacional derogó hoy la prohibición de exportar ganado en pie, que estaba vedado por una normativa que data de 1973, a través del decreto 133/2025, publicado en el Boletín Oficial.
En sí, lo que esta medida permite es que productores, empresas, cabañas y consignatarios puedan exportar animales vivos a ciertos mercados bastante específicos, como puede ser Turquía, Israel y algunos países árabes, que cuentan con procedimientos específicos para el sacrificio de los ejemplares.
Si bien no es un mercado de envergadura comparado con el de la carne, la calidad y la genética argentina puede generar interés de los compradores, abriendo un nicho de negocios que suele pagar bien. De hecho, en la cadena cárnica suponen que esta medida responde a un pedido de Israel, pero, hasta el momento, no son más que suposiciones.
Perosi es un negocio redituable para Argentina se verá en el tiempo, ya que para poder exportar a estos mercados, primero nuestro país tiene que contar con la logística necesaria (no es lo mismo despachar carne en trozos, que animales vivos en «barcos jaulas»), además de acordar los protocolos sanitarios con los países compradores, proceso lento y lleno de contratiempos.
No obstante, mercados más inmediatos, que no precisan un despliegue logístico totalmente nuevo, pueden ser los países limítrofes, como Uruguay y Brasil, los cuales ya de por sí son exportadores de ganado en pie.
No obstante esto, una buena parte de los productores consultados por País Productivo consideraron a la medida como «excelente» y que la misma «permite generar más competitividad y es una nueva forma de negociación y apertura de mercados».
En diálogo con este medio, el consultor ganadero, Victor Tonelli, sostuvo que «desde la producción, es una medida altamente saludable. En primer lugar, porque sigue liberando restricciones al comercio permitiendo que la decisión empresaria individual o colectiva siga avanzando buscando las mejores opciones y generando mayor riqueza».
«De hecho, los principales líderes (en el comercio de carne) en el mundo, como lo son Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá, México, la Unión Europea, y nuestros vecinos, como Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil todos se portan ganado en pie», repasó Tonelli.
En este sentido, Tonelli repasó la experiencia de Uruguay en este sentido, país que comenzó a exportar ganado en pie hace 15 años. Según el especialista, esta medida representó «una mejora importante en las tasas de destete, o sea más terneros por vaca y mucho más kilos por animal faenado. Es un aliciente muy claro para el productor a vender animales recriados y no el modelo argentino de destete y envió al corral para faenarlos con 320 o 350 kilos Allá ya están con novillos con pisos de 500 kilos y de ahí para arriba. 265 kilos en res contra 230 kilos argentinos y ese crecimiento de casi 30 kilos se dio desde que se aprobó esta exportación de ganado en pie».
Sin embargo, aclaró que esta normativa «no va a ser de impacto inmediato porque hay que prepararse para tener el ganado, la calidad, el tipo, incluso hay mucho que es entero y hoy la mayoría de los terneros ya han sido castrados. Hay que preparar infraestructuras para hacer cuarentenas, hay que preparar puertos de embarque, corrales de recepción y carga. En fin, yo te diría, esto lo veo viabilizándose más hacia fin de año, eventualmente para el 2026».
La visión de la industria
Si bien los frigoríficos todavía están deglutiendo la medida y aseguran que «no beneficia en nada» al sector industrial, le restaron importancia al impacto que podría tener la exportación de ganado en pie, que no solamente implica que no pasen por sus instalaciones, sino que podría significar una mayor puja por los terneros y la consecuente suba de precios de los mismos.
Según indicaron fuentes del sector, a priori, sería «un negocio muy chiquito de algun comercializador que pretende vender vaquillonas a Uruguay», restándole importancia.
«No hay que darle demasiada trascendencia, por lo menos por el momento», opinó otra fuente, quien consideró que la puja que podría crearse por los animales «tampoco va a presionar sobre los precios, porque no va a haber volumen, al menos que sean exportaciones de magnitud y ahí sí va a haber quilombo con la industria. Pero hoy Argentina faena 77 millones de cabezas por año. Para presionar ese número, el negocio del ganado en pie va a tener que ser grande en serio», concluyó.