(Por Paola Varela) Los gobiernos locales cruzan las fronteras en búsqueda de ayuda económica y dejan en evidencia las falencias que tiene Argentina por la falta de una estrategia inteligente de inserción en el mundo.

“Notamos que eran cada vez más las localidades que tocaban la puerta de la provincia con la intención de iniciar su proceso de internacionalización”, aseguró Irene Sacco, jefa del Departamento de Relaciones Internacionales del Ministerio de Gobierno de Santa Fe. La tendencia es clara: provincias y municipios buscan asistencia con la finalidad de acceder a la ayuda de entidades financieras multilaterales y solventar sus necesidades.

Amparados por las facultades que les otorga el artículo 124 de la Constitución Nacional, los gobiernos locales no dejan pasar la chance de iniciar sus propios procesos de endeudamiento. El recorte de las partidas destinadas a los distritos por parte de la gestión libertaría, el freno de la obra pública y las urgencias de cada región, conforman la cara doméstica de un fenómeno que se instaló a nivel global desde hace décadas.

“No se reemplaza al Estado Nacional, pero se pone en discusión la centralidad y se privilegia el nivel subnacional. Provincias y municipios empiezan a proyectar incidencias a nivel mundial. Esto comenzó entre los ‘70 y los ‘80, aunque en nuestro país es bastante reciente, yo diría que en la última década”, explicó a País Productivo, Diego Dalena, coordinador de Federalismo de la Red Argentina de Profesionales para la Política Exterior (REDAPPE).

“El Gobierno nacional que asumió en diciembre de 2023 redujo su participación en la toma de estos créditos y le abrió una oportunidad a las provincias que hoy tienen mayor acceso al financiamiento de estos bancos”, sostuvo Leandro Gorgal, jefe de la Unidad de Coordinación Financiera del Consejo Federal de Inversión (CFI) y agregó otro punto al listado de las causales que impulsan la tendencia a usar esta fuente de recursos.

El apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Internacional de reconstrucción y fomento (BIRF), el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), entre otros, y de las agencias bilaterales cobra gran relevancia para cubrir los costos de saneamiento, infraestructura urbana, gestión de residuos, limpieza, etc.; siempre dentro del marco que fijan las principales preocupaciones a nivel mundial.

Las necesidades locales se cruzan con la intención de entidades multilaterales de acompañar económicamente proyectos dentro de marcos globales como los Objetivos y Metas de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030 de la Naciones Unidas. Si las obras urgentes de los territorios se compatibilizan con las preocupaciones de la comunidad internacional, los distritos encuentran una nueva forma de conseguir fondos y concretar soluciones.

Un obstáculo, una oportunidad de igualar

La veta que encontraron los gobiernos subnacionales para afrontar gastos determinados encuentra un límite en sus propias estructuras de gestión: la falta de experiencia de sus equipos. “El principal desafío gira en torno a esta cuestión de las capacidades técnicas, es decir, cómo completar, desarrollar y presentar un proyecto para acceder a fondos internacionales”, remarcó Diego Dalena.

El abordaje de esta problemática pone frente a los profesionales un escenario heterogéneo. “Algunas localidades están en un estadio mucho más avanzado, otras están en un nivel intermedio o iniciándose. Lo que intentamos es complementar un poco. Proponemos que las que tengan más experiencia se solidaricen con quienes recién inician un camino”, contó Irene Sacco en la entrevista con País Productivo.

“En Santa Fe, el secretario de Relaciones Internacionales, Claudio Díaz, propuso la formación del Programa de Territorialización que busca construir procesos que sean de anclaje territorial y que les sirvan a los municipios para avanzar en su proceso de internacionalización”, agregó la especialista para contar cómo se articula el trabajo en su distrito.

“Este tipo de financiamiento tiene su propia lógica. Entonces es necesario formar y dotar de recursos humanos a cada una de las áreas provinciales para que sepan estructurar y ejecutar correctamente este tipo de operaciones financieras”, aclaró Leandro Gorgal que afirmó que cada gobierno subnacional adopta su propia conformación institucional con áreas específicas de estructuración y ejecución de proyectos con fondos externos.

Si bien la incorporación de oficinas destinadas a relaciones internacionales dentro de las estructuras es un gran desafío, para Dalena el desarrollo de estas nuevas aptitudes tiene un efecto positivo: “La profundización de este fenómeno hace que aquello que a priori es un obstáculo, ponga en un pie de igualdad de condiciones a los territorios y a las regiones una vez realizada la capacitación”.

Garantía soberana: entre lo fiscal y lo político

Una vez superada la instancia de capacitación e internacionalización de las estructuras de gestión, los municipios y provincias enfrentan una dificultad que viene desde el Ejecutivo nacional y que está directamente relacionada al aval para concretar la llegada del apoyo económico extranjero. “Ante cualquier incumplimiento, el Tesoro de la Nación es el garante”, profundizó Irene Sacco.

“Lo que el Gobierno central suele hacer es evaluar la capacidad de repago de la provincia. Mira caso por caso, evalúa los niveles de deuda previa, los ingresos propios, la disciplina fiscal. En países con economías tan volátiles como las nuestras, hay que ver las condiciones macroeconómicas también”, puntualizó Diego Dalena sobre el control que se ejerce antes de dar el tan preciado respaldo.

La forma de administrar los ingresos podría convertirse, desde este punto de análisis, en una gran muralla para la aprobación final del crédito. “Algunos no tienen la capacidad financiera o tienen un endeudamiento bastante elevado en moneda extranjera. Por aplicación de la Ley de responsabilidad fiscal, no tienen ese margen de endeudamiento que les permitiría acceder al financiamiento de estos organismos”, le comentó Gorgal a País Productivo.

Aunque, según el jefe de Coordinación Financiera Internacional del CFI, la frialdad de los números no es el único motivo de freno para conseguir la garantía. “Si bien hay múltiples razones, algunas veces se traba por cuestiones políticas y el Estado Nacional decide no acompañar a algunas provincias”, señaló el especialista.

Sacco tampoco negó la incidencia del vínculo con el poder de turno a nivel nacional y aseguró: “Podríamos decir que también hay interferencias de orden político que hacen que las negociaciones no prosperen y no se hagan los desembolsos en el momento que se tienen que hacer. En ocasiones, la provincia cumple con todos los requisitos, pero hay ciertas demoras en la negociación para conseguir la garantía soberana”.

Aunque el “toma y daca” entre los gobernadores y la presidencia se materializa, en algunas oportunidades, en un trámite engorroso y extenso, la voluntad de llegar a la meta tracciona soluciones creativas. “Está empezando a suceder que algunas agencias de desarrollo trabajan en la promoción una especie de mecanismo que no requiere este aval, aunque no todas las provincias pueden acceder a él”, continúo la especialista.

La búsqueda de alternativas se sube al ring como otra forma de mitigar la dependencia. “No todas las provincias logran acceder a que el Estado Nacional le otorgue el respaldo, necesitan diversificar la fuente de financiamiento, combinar fondos internacionales, domésticos, públicos o privados que no requieran esta intervención central”, remarcó Gorgal.

Política exterior en clave federal

¿La internacionalización de los gobiernos subnacionales habrá llegado para quedarse? En Argentina no todos los distritos tienen equipos especializados o han comenzado a formarlos, de hecho, falta mucho camino por recorrer. “La mayoría de las provincias no recurren a este tipo de financiamiento. Hoy se están desarrollando Córdoba, Jujuy y Mendoza, por dar un ejemplo. Pero es algo relativamente novedoso”, sostuvo Diego Dalena.

Más allá de lo que resta por hacer, Irene Sacco ve una tendencia que empieza a crecer y encaja con un movimiento a nivel internacional. “En la comunidad mundial hay una brecha muy grande entre el financiamiento existente y las acciones que exigen las agendas globales para alcanzar el crecimiento. Los plazos no se están cumpliendo y se escuchan las voces de Europa y América Latina pidiendo nuevas formas de apoyo económico”, señaló.

Sobre este punto en particular, la actitud que toma el Ejecutivo nacional en la conversación con los actores mundiales aparece como otro obstáculo; un escollo que las provincias y municipios no pueden manejar.  “En nuestro país tenemos un Gobierno central que no hace caso a esa agenda y genera un condicionamiento en el desarrollo”, reclamó Dalena.

“Son vastos los territorios y las regiones que pierden recursos por posiciones tan extremas como la salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el último año se ha perdido cualquier cantidad de acceso a los fondos por no llevar adelante la lucha contra el cambio climático, entre otros casos”, continuó el profesional.

La globalización, las migraciones, el recalentamiento y la sostenibilidad son dinámicas mundiales que afectan a los distritos, así lo entiende el coordinador de Federalismo de la REDAPPE que manifestó su preocupación por la falta de una estrategia de inserción inteligente. “Nos afecta en conjunto como Nación, porque nos debilita y en particular región por región, porque son los territorios los que tienen que salir a dar respuestas”, insistió.

Dentro de este escenario, la solución que proponen los internacionalistas de esta organización se relaciona directamente con la opción de escuchar la voz de las provincias y de los municipios; con la posibilidad de permitirles expresar sus necesidades. “Hay que unificar todos esos intereses dispersos en una política exterior nacional y federal”, cerró Dalena.