(Por redacción País Productivo) Deportista olímpico y empresario. A priori, parecen mundos separados, pero en el caso de Federico Gil, tirador deportivo en la especialidad skeet, esas dos características confluyen. Y lo hacen de manera exitosa.

Federico no solo es un deportista de elite que ya tiene tres juegos olímpicos en su haber y fue un top ten en su especialidad, sino que también conduce una empresa familiar de trayectoria referente del mundo del tiro deportivo, tanto en la venta y distribución de insumos, como en la construcción de los espacios de tiro.

En diálogo con País Productivo Radio, Gil contó cómo hizo para combinar los negocios y el deporte y la historia de su familia, que estuvo siempre ligada a la disciplina de tiro.

«Cuando yo arranqué hace 25 años, había que trabajar de lunes a viernes para poder entrenar el fin de semana. Eso después fue cambiando en la medida en que yo me fui profesionalizando en el ámbito del tiro, pero así y todo, nunca dejé de llevar adelante la actividad comercial. Entonces, si bien cuando estoy en año olímpico son muchas más las horas dedicadas al deporte en el día a día, siempre me queda tiempo como para poder, digamos, manejar la empresa», contó Federico,

La compañía que dirige Gil importa insumos para el tiro deportivo y para la construcción de campos de tiro. «En lo que es el tiro olímpico, traemos desde el cartucho, la escopeta, el platillo, todo lo que hace a los insumos que consume el deportista de tiro, como, asimismo, el equipamiento para la construcción de esos campos de tiro. Eso es lo que tiene que ver con la importación. En paralelo, también hacemos todo lo que tiene que ver con la provisión y la construcción en esos campos de tiro, lo cual ocurre tanto en el ámbito nacional como en Latinoamérica», relató.

Por ejemplo, su empresa construyó los campos de tiro de los juegos Odesur en Paraguay, los de los Juegos Panamericanos que se desarrollaron en Chile y hasta el Tiro Federal de la Ciudad de Buenos Aires.

«Hay una gran responsabilidad porque, si a la hora de la competencia una máquina falla o un resultado llega mal al Centro de Cómputos o lo que fuera, las consecuencias, por supuesto, son complejas. Pero bueno, estamos acostumbrados a ese trajín que pienso que tiene mucho que ver con estar acostumbrado a manejar la presión dentro del campo de juego», sostuvo Gil.

La historia familiar

La historia de la familia Gil siempre estuvo relacionados con las armas. «Por el lado de mi abuelo Pedro, llegó a la Argentina en los años 50 y, para el 56, tenía abierta su primera armería. Mi abuelo es el último de once hermanos, todos gallegos, propiamente dichos, de Galicia. Y cuando él llegó acá, todos sus hermanos habían trabajado en fábricas de armas durante la guerra».

«Cuando él llegó acá, literalmente con una mano atrás y la otra adelante, como tantos emigrantes de aquella época, empezó a trabajar en armerías, entre las que él le hacía arreglos. Él iba como armero a reparar armas, e incluso a reparar máquinas de coser, que era de lo que él entendía. Hasta que un buen día, un armero, en aquel entonces muy importante, de los alrededores del Teatro Colón, en un local muy boutique, le propone abrir su primera armería, porque él iba a cambiar su mobiliario y le regala el mobiliario», relató.

«Yo soy la tercera generación llevando adelante esta actividad y, nada, de alguna manera me identifico con mi abuelo porque él era un soñador, hasta me cuesta pronunciarlo, pero era un soñador. Creía en que uno era capaz de todo si ponía buena voluntad, si ponía ingenio, y eso es como nosotros lo afrontamos hoy en día cuando asumimos todos y cada uno de los desafíos que se nos presentan. Nada, yo soy una persona muy, muy nacionalista, muy positiva y muy creyente en que todo es posible, y que, si uno se esfuerza, tenemos gran capacidad», completó.

El deporte argentino

Por otro lado, Gil remarcó la importancia del deporte argentino y de las instituciones públicas que sustentan aquellas especialidades que no cuentan con todo el apoyo económico que necesitan.

«El deporte olímpico en sí, siempre lo llevó adelante el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD), el cual es un ente bipartito, gobernado tanto por el Estado a través de la Secretaría de Deportes o la Subsecretaría de Deporte, según la gestión de qué se trate y, en paralelo, el ENARD», explicó.

En este sentido, detalló que «hasta diciembre de 2015, cuando salió la ley de reforma tributaria, durante la gestión del ingeniero Mauricio Macri, se nutría del 1% de las facturas de los teléfonos celulares. Eso generaba una caja que permitía inyectar, en forma mensual, una suma de dinero muy importante. Fue un antes y un después. A partir de ese entonces, lo modificaron, eliminaron ese 1% porque no se querían en ese entonces, que hubiesen, impuestos así específicos. Entonces pasamos a depender, ni más ni menos, que de la Ley de Presupuestos».

«Como todo en Argentina, esas partidas comenzaron a verse devaluadas. Entonces llegamos a puntos en donde tal vez en algún momento se tuvieron 30 millones de dólares de presupuesto o el equivalente a tener 10 millones. Y entonces ya depende de quién haga o no de la buena voluntad de la gestión de turno», comentó.

Para Gil el deporte y las instituciones que lo promueven y lo sustentan son esenciales, no solo para los deportistas, sino también para la sociedad en su conjunto.

«El deporte es escuela de vida en todos los sentidos habidos y por haber. Enseña ese compromiso con la gloria, con saber que si te esforzaste, entrenás a diario, te alimentás bien, no salís, dormís temprano y haces todo muy prolijo, los resultados los podés alcanzar. Entonces, yo pienso que, de una u otra manera, es vital que el Estado se concientice en que el deporte es ni más ni menos que una herramienta, así como lo es la salud, así como lo es la cultura, así como son todas las distintas áreas que hacen al desarrollo humano», concluyó.