(Por redacción País Productivo) El “boom ganadero” es una realidad, pero solo para pocos eslabones de la cadena: para el sector primario (no todos) y para las grandes empresas exportadoras. El resto (frigoríficos, los actores del mercado interno, los trabajadores de la industria) ciertamente la ven pasar.
Y los ejemplos son claros: cada vez son más las empresas que concentran su actividad en el mercado doméstico que quiebran, van a concurso de acreedores o deben achicar su planta de empleados.
El último caso —y emblemático por el peso que supo tener en el sector— es del Frigorífico General Pico, que en las últimas horas anunció que solicitó la apertura de un concurso preventivo de acreedores en busca de evitar la quiebra.
La empresa, cuyo presidente es Ernesto “Tito” Lowenstein —el inventor de las hamburguesas Paty—, hace algunos meses ya había despedido a 200 trabajadores y suspendido al resto, llevando los niveles de faena a niveles inexistentes, cuando años atrás solía sacrificar casi 900 cabezas al día.
“Con el objetivo de blindar de la mejor manera posible la continuidad de la empresa, preservar las fuentes de trabajo y encauzar de forma ordenada su situación financiera, Frigorífico General Pico S.A. se ha visto obligado a iniciar el proceso de concurso preventivo de acreedores, conforme a lo previsto por la legislación vigente”, indicó la compañía en un comunicado.
Según la versión de la familia Lowenstein, se llegó a esta situación por la intransigencia de uno de los accionistas y acreedores europeos de la firma.
En el escrito difundido, los propietarios indicaron que este grupo extranjero “ha obstaculizado de manera reiterada las distintas alternativas presentadas por la empresa para asegurar la continuidad de la operación, priorizando el recupero de su crédito y contrariando el interés social”.
“Estas incluyeron propuestas de terceros que contemplaban esquemas de explotación de la planta en el largo plazo, incluyendo una alternativa cercana a los U$D 40 millones mediante un esquema de leasing a ocho años, así como también ofertas de resolución inmediata de contado. Ninguna de estas fue aceptada por dicho grupo, que tampoco presentó propuestas superadoras, lo que fue limitando las posibilidades de alcanzar una solución sin intervención judicial”, agregaron.
La firma aseguró que la decisión de solicitar el concurso “busca generar un marco institucional que permita ordenar las obligaciones de la empresa y continuar evaluando alternativas para la reactivación de la operación para procurar una solución sostenible en el tiempo”.
“La compañía cuenta con activos productivos relevantes, inversiones recientes y habilitaciones internacionales, que a través de su planta de Trenel le otorgan un importante potencial operativo y comercial. Durante este proceso se continuará trabajando en reactivar en el corto plazo la operación y preservar las fuentes de trabajo, junto con la actividad productiva y el impacto económico y social que la empresa genera en la región”, finalizó el comunicado.
