(Por redacción País Productivo) Las sembradoras ya empezaron a hacer lo suyo en el norte del país y dan comienzo así a una nueva campaña de trigo; se espera que los resutlados sean muy buenos por la excelente oferta de agua existente y por un clima que promete ser llovedor.
Más allá de los malos números económicos que muestra el cultivo – una fuerte suba en los precios de los insumos que impulsa un aumento de los valores del producto y que, en muchos casos, no llega a cubrir los costos-, los productores volverán a apostar por este cereal.
En la región del NEA y NOA es donde los trabajos se están acelerando, gracias a la buena disponibilidad de humedad de los suelos.
De hecho, el avance hasta el momento es histórico: en una sola semana se implantó el 14,2% de las 6,5 millones de hectáreas estipuladas para el cultivo.
El área a sembrarse que se mencionó anteriormente es un 3% inferior a la de la campaña anterior. No obstante, se espera que haya una fuerte caída respecto al año pasado, cercana al 20%.
Esto se debe, básicamente, a que la cosecha pasada fue extraordinaria e impensada: Argentina produjo 28 millones de toneladas, cuando una muy buena trilla apenas superaba las 20 millones de toneladas.
Sin embargo, se espera un campañón, el tercero mejor de la historia: se prevé una producción de 21,3 millones de toneladas.
Pero no solo en el norte hay acción de las sembradoras, sino que en el sur también comenzaron, de manera incipiente, los trabajos, «aunque el área destinada al trigo es inferior al ciclo anterior debido a un mayor interés por cebada y otros cultivos forrajeros».
