(Por redacción País Productivo) La comercialización de la soja, principal producto generador de divisas de la economía nacional, fue bastante particular, no solo por la lentitud en las ventas por parte de los productores, sino también por el altísimo volumen que se entrego bajo la modalidad «a fijar», lo cual hace que gran parte de la cosecha aún no tenga precio.

Según la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), a la fecha las ventas a precio de soja más las fijaciones alcanzaron a la fecha las 27,4 millones de toneladas, un 54% de la producción, por lo cual todavía restan vender y poner precio al 46%, unas 23,1 millones de toneladas.

En ese contexto, las ventas de los productores se redujeron durante noviembre respecto a octubre. Así, la comercialización de la oleaginosa se ubicó el pasado mes en 437.000 toneladas semanales versus 484.000 de octubre. De hecho, en la tercera semana de noviembre los agricultores vendieron 361.000, versus 815.000 toneladas en la primera semana.

Así, la industria se vio obligada a aumentar las importaciones de soja para mantener los altos niveles de molienda y sostener el uso de la capacidad instalada de las plantas.

Según los datos de octubre, el crushing alcanzó las 4,140 millones de toneladas, muy similar a la molienda de mes previo y «ubicándose como el segundo mes de molienda más alto de lo que va el 2024, detrás de julio con 4,381 millones de toneladas», señalaron desde Ciara-CEC.

Ese mes se caracterizó por un fuerte incremento de las importaciones de soja provenientes de Uruguay (128% en relación a septiembre), alcanzando las 230.338 toneladas. La soja importada de Paraguay continúa siendo el principal origen de las importaciones para la industria aceitera, con 483.292 toneladas, por lo que el volumen total comprado al exterior se ubicó en 740.255 toneladas.

Esto permitió que el Indice de Uso de Capacidad Instalada (UCI) en el 70% y la Capacidad Ociosa en el 30%.

«Sin la soja importada de Paraguay y Uruguay el índice UCI hubiera sido del 55% y la Capacidad Ociosa del 45%. De esta forma se evitó nuevamente que la industria aceitera entre en una severa crisis por la falta de oferta de soja disponible y su impacto negativo directo sobre el nivel de actividad y la generación de empleo», informaron desde Ciara-CEC.