(Por redacción País Productivo) La producción de petróleo en Argentina volvió a marcar niveles históricos en febrero, en un escenario internacional atravesado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y la consecuente suba de los precios energéticos.

Según datos de un informe privado del sector, la extracción de crudo alcanzó los 874.000 barriles diarios, lo que implica un crecimiento interanual cercano al 16%, consolidando una tendencia expansiva que se viene registrando en los últimos años.

El desempeño del sector se explica, en gran medida, por el impulso de Vaca Muerta, que se consolida como el principal motor del desarrollo hidrocarburífero del país y explica una porción mayoritaria de la producción total.

Actualmente, esta formación no convencional concentra más de dos tercios del petróleo producido a nivel nacional y más de la mitad del gas, con miles de pozos activos que sostienen el crecimiento de la actividad.

La Cuenca Neuquina, donde se ubica Vaca Muerta, representa el núcleo de este avance, concentrando más del 77% de la producción total de crudo y mostrando incrementos interanuales superiores al 30%.

Este crecimiento no solo incrementa la oferta energética interna, sino que también abre la puerta a un mayor volumen de exportaciones, en un contexto global que demanda diversificación de proveedores.

A nivel internacional, el mercado del petróleo atraviesa una fuerte volatilidad debido a la intensificación del conflicto en Medio Oriente, especialmente por las tensiones entre potencias que generan incertidumbre sobre el suministro.

En ese marco, el precio del barril de Brent superó los 100 dólares y llegó a escalar cerca de los 120 tras los últimos episodios de violencia, niveles que no se observaban desde hace varios años.

Uno de los principales focos de preocupación es la posible interrupción del tránsito en el estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio mundial de crudo por donde circula aproximadamente una quinta parte del suministro global.

En paralelo, el crudo estadounidense WTI también mostró subas significativas, acompañando la tendencia alcista impulsada por el riesgo geopolítico.

Especialistas advierten que, si las restricciones en la región se prolongan, los precios podrían continuar en ascenso y alcanzar valores aún más elevados, lo que incrementaría la presión sobre la economía global.

Ante esta situación, organismos internacionales dispusieron la liberación de reservas estratégicas para moderar la volatilidad, aunque se trata de medidas con impacto acotado en el tiempo.

En este contexto, Argentina aparece con una oportunidad concreta de posicionarse como proveedor confiable de energía, aprovechando la necesidad de los mercados de reducir su dependencia del Medio Oriente.

El encarecimiento del petróleo y del gas natural mejora la competitividad de las exportaciones locales y refuerza el atractivo de proyectos como el desarrollo de gas natural licuado, con potencial de abastecer a Europa y Asia.

Sin embargo, el desafío hacia adelante será sostener este crecimiento mediante inversiones en infraestructura, transporte y reglas claras que permitan consolidar el rol del país en un mercado energético global en plena transformación.