(Por redacción País Productivo) La situación en el norte de la provincia de Buenos Aires es más que complejo para el sector agropecuario, con campos inundados o anegados y caminos intransitables, lo que, obviamente, paralizó la cosecha de soja y pone en duda el comienzo de la siembra de trigo.
El dato es contundente: durante mayo cayeron en esta zona entre 200 y 500 milímetros, acumulados más que históricos y, con ello, todos los problemas que uno puede imaginar.
Así, el 40% de la zona núcleo exhibe exceso de agua y suelos saturados, lo cual impide que se recolecten las 250.000 hectáreas de soja que todavía restan por cosecharse para finalizar la campaña, según indicó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
En muchas localidades del norte y centro de Buenos Aires el panorama es preocupante, ya sea porque no escurrió el agua de los campos o porque no se pueden transitar los caminos rurales.

En 9 de Julio todavía resta recolectar el 50% de la soja implantada, mientras que en Carlos Casares, el remanente alcanza el 30%; en Arrecifes, General Pinto, Ameghino y General Villegas, entre un 15% y 20; y en Baradero y San Pedro, entre un 10% y un 15%, solo para citar algunos ejemplos.
“El agotamiento del productor es palpable. Las lluvias comenzaron a principios de abril y no han dado respiro”, señalaron los técnicos de la BCR que trabajan en la zona.

Así como se está complicando terminar la cosecha de soja en la zona mencionada, también se complica la siembra de trigo, abriendo una gran incógnita de cuánto se terminará implantando, ya que estos municipios representan el 20% del total del área triguera de la región núcleo.
La pregunta es si se van a poder concretar las 1,66 millones de hectáreas estipuladas para la región. Lamentablemente, los técnicos de la BCR opinan que “en este contexto, proyectamos una caída significativa en el área de trigo en el centro y norte de Buenos Aires».
El impacto alcanza también a otros cultivos de invierno, como la arveja y las crucíferas, que son
especialmente sensibles al exceso hídrico.
En el noroeste bonaerense, desde General Pinto, los técnicos sostienen que “es una incógnita cuanto se va a sembrar, hay cero movimiento: ni sembradoras ni gente preguntando por insumos”.
