(Por redacción País Productivo) Cuando se pensaba que la guerra comercial desatada por Estados Unidos había llegando a una especie de impasse, aparece nuevamente el presidente norteamericano, Donald Trump, y vuelve a aumentar los aranceles a China.
En esta ocasión, elevó los gravámenes hasta el 245%, esto es 100 puntos por encima de lo impuesto hace pocas semanas.
«Más de 75 países ya se han puesto en contacto para discutir nuevos acuerdos comerciales. Como resultado, los aranceles más altos individualizados están actualmente suspendidos, a excepción de China, que ahora enfrenta un arancel de hasta 245% sobre las importaciones a Estados Unidos como resultado de sus acciones de represalia», indicó la Casa Blanca en un comunicado.
Este nuevo avance de Estados Unidos se produjo tras la decisión de Beijing de restringir el envío de seis metales pesados críticos al país norteamericano, que son cruciales para el funcionamiento de varios sectores industriales.
«Los productores extranjeros han recurrido a la manipulación de precios, al exceso de capacidad y a restricciones arbitrarias a las exportaciones, utilizando su dominio de la cadena de suministro como herramienta para obtener influencia geopolítica y económica sobre Estados Unidos», subrayó la Administración Trump.