(Por redacción País Productivo) El directorio del Banco Central (BCRA) decidió flexibilizar el cepo cambiario para los inversores no residente, sin conformidad previa, para la repatriación de las nuevas inversiones que realicen, mientras que las empresas locales deberán seguir esperando para poder acceder el dólar oficial en el Mercado Libre de Cambios (MLC).
«Siguiendo el mismo criterio que se aplica a los flujos financieros vinculados al financiamiento externo, el acceso al MLC quedará supeditado a la previa liquidación en dicho mercado del monto correspondiente a la inversión original», indicó el BCRA, al mismo tiempo que aclaró que «estas inversiones requerirán un período mínimo de permanencia de 6 meses, que deberá ser verificado por la entidad financiera que concrete la operación de ingreso».
«La flexibilización de estos controles crea un entorno normativo más propicio para atraer y canalizar un mayor volumen de inversiones hacia el mercado de capitales doméstico», explicaron desde la autoridad monetaria y busca «establecer un horizonte temporal mínimo que opere como una medida prudencial destinada a restringir la entrada de capitales con perfiles marcadamente especulativos, favoreciendo así una mayor estabilidad y previsibilidad en el funcionamiento del mercado».
Por otro lado, el BCRA sostuvo que «la posibilidad de canalizar las inversiones financieras a través del MLC habilita además el mercado de futuros como una herramienta de cobertura de riesgos cambiarios».
«Esta posibilidad mejora las condiciones para todos los participantes de ese mercado y favorece el desarrollo de los mercados de futuros financieros locales, impulsando un mayor volumen de transacciones y promoviendo una mayor liquidez y transparencia en la formación de precios», aseguraron.
Ahora bien, mientras se habilita esta posibilidad para los «inversores no residentes», las empresas locales o ya radicadas en el país deberán seguir esperando, ya que en el caso más que una liberación para el sector, lo que se produjo fue una flexibilización para acceder al mercado.
De esta manera, las empresas o personas jurídicas mantendrán los límites para atesoramiento, el parking y las restricciones cruzadas entre los diferentes tipos de dólares.
Por el lado distribución de ganancias, el giro de dividendos a partir de los ejercicios que comenzaron a partir del 1° de enero de este año, recién precisarán ese dinero en 2026, mientras que para aquellos dividendos retenidos de ejercicios pasados, el BCRA emitirá Bopreales.
Justamente, la autoridad monetaria autorizó ayer la emisión de una nueva serie de Bopreales con «el objetivo de ordenar los pagos de los stocks heredados de deudas comerciales anteriores al 12 de diciembre 2023, dividendos y servicios de deuda comercial y financiera retenidos con entidades vinculadas».
«Esta nueva Serie del Bopreal (Serie 4) tendrá un plazo de tres años, será nominada en dólares y podrá suscribirse en pesos para afrontar los pasivos mencionados anteriormente. Los bonos devengarán una tasa de interés que será definida al momento del anuncio de su primer licitación, y será pagadera semianualmente. El capital será repagado en una sola amortización al vencimiento. En una primera instancia, se aprobará un monto total de emisión de hasta US$ 3.000 millones que serán adjudicados por adhesión en licitaciones sucesivas», detalló el BCRA.
