(Por redacción País Productivo) Argentina es uno de los pocos países del mundo que produce casi todos los alimentos que consume y que cuenta al mismo tiempo con importantes saldos exportables de cada uno de ellos. Son embargo, la importación de estos productos no cesa y mes a mes crece.
Según un informe del Instituto para el Desarrollo Agroindustrial Argentino (IDAA), en enero se importaron alimentos y bebidas por US$ 260 millones, una cifra récord en el ciclo Milei, y que marca un aumento interanual de 87%, superando al 82% que había marcado en diciembre.

Si bien este monto no tiene especial importancia en el total importado, (que en enero superaron los US$ 5.750 millones), hay que tener en cuenta dos cuestiones: la primera es que este total no contempla la importación de soja para industrialización y, la segunda, es que los productos comprados en el exterior compiten directamente con las producciones de las economías regionales, las cuales sufren serios problemas de rentabilidad y competitividad.
«La aceleración que se está viendo en 2025 responde a las condiciones macroeconómicas de un dólar artificialmente planchado, con una tablita devaluatoria que pasó de 2% a 1% este año, la caducidad del impuesto PAIS, más la desregulación del comercio exterior y una apertura indiscriminada de las importaciones», explicaron desde el IDAA.
Para esta institución, el principal problema del crecimiento de la importación de estos productos «radica en que se trata de alimentos producidos en la Argentina y de alto impacto en las economías regionales y su tejido social».
«La continuidad de esta política impactará en los sectores productivos ya que se verán obligados a alinear sus precios en función de los importados –considerando que en muchos casos pueden llegar gracias a mecanismos de dumping en origen- y no de sus costos, o a dejar la actividad, lo cual se sentirá en aquellos productores de menor escala«, advirtieron.
Tomate de China y limones y naranjas de Egipto
Según puntualizó el trabajo del IDAA, en enero «se observó una anómala importación de tomate enlatado, un producto que forma parte de la cadena de valor de esta hortaliza en la región de Cuyo».
Solo en el primer mes del año se importaron 9.277 toneladas, un volumen que supera a todo lo importado en 2023 y a la mitad de todo lo que se importó en 2024. La novedad es que el producto ya no solo proviene de Chile, sino que comenzó a importarse fuertemente desde China.

En efecto desde el país asiático se introdujeron a la Argentina 5.330 toneladas, contra 3.885 desde Chile, a un valor 7% menor.
En el caso de los limones, como de otros cítricos, a Chile y Brasil (principales orígenes) comienzan a sumarse países extra-continentales como España y Egipto, incluso con valores muy inferiores a los de los países limítrofes, ya que contra 1,43 dólar por kilo del producto chileno, el egipcio ingresó al país a 86 centavos de dólar ya nacionalizado.
Incluso en enero Egipto exportó a la Argentina 1.070 toneladas de naranja, sobre un total de 1.407 toneladas, con España completando el resto. Como se observa en el siguiente cuadro, el crecimiento interanual de las importaciones de naranja ronda el 700%.
La situación de las economías regionales
Las economías regionales contienen un amplio espectro de actividades diseminadas a lo largo y ancho del país, con realidades a veces muy disímiles entre sí, aunque en los últimos tiempos muchas viven un mismo panorama: los números no le cierran.
Según el informe mensual «Semáforo de las economías regioneales» elaborado por Coninagro, en la cual se relevan 19 sectores productivos, se determinó que 6 de ellos se encuentran en «rojo» (atravesando una situación de crisis), 3 están en «verde» (en un proceso de crecimiento) y 10 en «amarillo» (sin signos de crisis, pero tampoco de crecimiento).
Las actividades en «rojo» identificadas por Coninagro son las del algodón, arroz, mandioca, papa, vino y mosto y yerba mate.

«La mayor parte de estas actividades están en rojo porque vieron dañado el componente negocio de su actividad, ya que los precios se atrasaron respecto a la inflación y a la suba de sus costos», mientras que «en el componente productivo hay comportamientos dispares, algunas excepciones con aumento en el área de producción y otros con igual o menos área. Lo mismo se observa en la producción propiamente dicha», explicaron desde la entidad.
Por el otro lado, las únicas economías en «verde» son maní, porcinos y tabaco, ya que los precios que aumentaron levemente por encima de la inflación, mientras que los costos evolucionaron. «También se sumaron en algunos casos una variación positiva del área o stock y la producción, además de aumentos de las exportaciones», agregaron.
Las actividades que se encuentran en «amarillo» son aquellas que «no han evidenciado una evolución marcadamente positiva ni negativa en los tres componentes que se relevan en el semáforo: componente negocio (precios y costos), componente productivo (área y producción) y componente mercado (exportaciones, importaciones y consumo)». Básicamente están en un limbo económico.
En total son diez las registradas por Coninagro: aves, bovinos, cítricos ducles, forestal, granos, hortalizas, leche, miel, ovinos y peras y manzanas.
