(Por redacción País Productivo) Si bien las lluvias acompañaron al campo durante la primavera del año pasado, diciembre fue un mes especialmente deficitario en agua, complicando a la región núcleo, la principal zona productora del país.
Una de los lugares más complicados es el norte bonaerense, que no ha tenido un «buen inicio de año» por la «persistente ausencia de lluvias», cuestión que «comienza a generar preocupación», indicaron los técnicos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
El cultivo más afectado es el maíz temprano, una elección casi obligada este año debido al riesgo de la chicharrita. “Los maíces sembrados son casi todos de fechas tempranas de octubre y septiembre; no hay maíces de primera tardíos y apenas un 10% de maíces de segunda”, comentan los asesores locales de la BCR.

Aunque los primeros estadios del ciclo contaron con buena provisión hídrica, la falta de lluvias en diciembre deterioró los cuadros: “Están en su periodo crítico y lo transitarán casi sin lluvias”, aseguraron desde la entidad bursátil.
Los asesores explicaron que el cultivo generó mucha materia verde al inicio, pero al cortarse las lluvias comenzaron a secarse las hojas basales, se produjo mortandad de macollos y hoy presentan una coloración más pálida.
Aunque aún no se reportan daños críticos, los rindes ya están comprometidos, afirmaron y remarcaron que “el impacto final dependerá de las lluvias; podría variar entre un 10% y un 30%, según el lote”.
Hacia el oeste bonaerense, en zonas como Alberdi y Junín, la situación mejora, pero en el este se ve complicado alcanzar la media zonal de 100 qq/ha.
La soja también enfrenta dificultades: “tuvo un arranque raro”, dicen los asesores, atribuyendo su aspecto avejentado y entrenudos cortos a las bajas temperaturas de noviembre y diciembre o al carry-over de herbicidas.
«Si bien no está en periodo crítico, necesita lluvias urgentes», afirmaron desde la BCR y remarcaron que entre un 10% y un 15% de los lotes siguen sin sembrarse por falta de agua, y otro 10% fue implantado a la espera de lluvias de fin de año, que nunca llegaron. La mala noticia es que los pronósticos de mediano plazo no prevén, precipitaciones de consideración para la primera quincena del año.