La actividad metalúrgica registró en los dos primeros meses del año una variación interanual promedio de -13,8% correspondiente a un -14,0% de enero y -13,5% de febrero. En términos intermensuales, la actividad cayó -2,5% con respecto a enero y acumula, de esta manera, una caída de -4,4% durante el año en curso, de acuerdo a la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra).
La caída del sector registrada durante estos meses solo es superada, en los últimos ocho años, por seis meses de los cuales cuatro de ellos fueron durante la mitad del 2020, destactó el informe de la entidad.
Al observar la utilización de la capacidad instalada (UCI), también se observa un comportamiento similar al registrado previamente. La capacidad instalada de enero se ubicó en torno al 44,7% y en febrero un 45,4%, lo que significa una caída de casi 10 p.p en la utilización de los recursos promedio del 2023.
A pesar de la caída en el nivel de actividad, los puestos laborales aún no registran variaciones significativas lo cual puede observarse en el gráfico 3 donde la línea azul muestra la evolución de los puestos laborales que prácticamente se mantienen constantes desde mediados del 2022.

A nivel sectorial, la caída interanual para enero y febrero se ha replicado en todos los sectores que componen el entramado metalúrgico con caídas superiores a -15p.p. en diversos casos.
En este sentido, los tres rubros que más han caído durante estos meses han sido Maquinaria Agrícola, Bienes de Capital y Equipamiento Médico. Con respecto al primero, si bien el sector aún no se recupera del impacto de la sequía se espera que mejore su producción en vistas de las proyecciones más optimistas en cuanto a la producción de productos agrícolas.
De manera similar, el rubro de Carrocerías y Remolques seguiría por la misma dinámica. A pesar de la caída generalizada, existen sectores que morigeraron la caída promedio del sector, sobre todo aquellos vinculados a las cadenas del petróleo, gas, minería y energía eléctrica.
De esta manera, las empresas vinculadas a estos sectores registraron caídas (y en algunos casos aumentos) mucho menores a los registrados en otros rubros.
Por otro lado, la producción destinada al consumo final y de alimentos/bebidas sufrió fuertes contracciones al igual que la CDV de la construcción, que se ve afectada por la eliminación en la obra pública.
De manera similar, la producción vinculada a la cadena de valor automotriz y agroindustrial también
ha variado negativamente durante los dos primeros meses del año.