(Por redacción País Productivo) El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que los proyectos de inversión por US$210.000 millones vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) permitirán reducir los desequilibrios cambiarios que históricamente afectaron a la Argentina.

“Estas inversiones garantizan que ya no tengamos esas dificultades”, sostuvo durante su participación en Rosario, donde defendió el programa como una herramienta para atraer capitales, impulsar las exportaciones y generar empleo.

El funcionario encabezó la apertura de la primera Ronda de Negocios del RIGI, un encuentro que reunió a representantes de 43 grandes proyectos de minería, energía e infraestructura con alrededor de 1.800 pymes y proveedores de distintas provincias. En ese contexto, destacó la importancia de conectar a las empresas locales con las iniciativas de inversión y promover una mayor participación de la industria nacional en su desarrollo.

Al detallar el alcance del régimen, Caputo precisó que se presentaron 48 proyectos por cerca de US$210.000 millones, de los cuales 30 ya fueron aprobados por aproximadamente US$80.000 millones. También anticipó que se incorporarán nuevas iniciativas en los próximos meses, con propuestas que abarcan sectores como petróleo, gas, electricidad, infraestructura, tecnología y siderurgia.

El ministro atribuyó el interés de los inversores a cuatro factores: el liderazgo del presidente Javier Milei, la estabilidad económica, los incentivos del RIGI y la previsibilidad. Sobre el mandatario, afirmó que “hoy es un faro en el mundo por todo lo que está haciendo a nivel económico y por la batalla cultural que está dando”. Además, remarcó que el Gobierno debe sostener el rumbo actual y advirtió: “No podemos movernos de este camino ni un centímetro”.

En relación con las condiciones necesarias para atraer capitales, Caputo señaló que los antecedentes de crisis institucionales, incumplimientos contractuales y medidas que afectaron la propiedad privada perjudicaron la confianza en el país. Por eso, explicó que el régimen fue diseñado para ofrecer garantías que trasciendan los beneficios impositivos. “Si queríamos que las inversiones en la economía real llegaran rápido, había que ofrecer un régimen que garantizara no solo un beneficio económico, sino, sobre todo, garantías institucionales”, sostuvo.

El titular del Palacio de Hacienda también vinculó la llegada de inversiones con el potencial exportador de la economía argentina. Según sus estimaciones, los proyectos aprobados permitirían sumar US$55.000 millones en exportaciones, mientras que las ventas externas de energía y minería podrían alcanzar los US$50.000 millones anuales hacia 2030. En ese sentido, cuestionó las políticas que, a su entender, limitaron el desarrollo de las actividades con mayor capacidad para generar divisas.

“En la Argentina se castigaba justamente a los sectores en los que tenemos mayores ventajas comparativas y que generan dólares”, afirmó. Para ilustrar su argumento, comparó esas actividades con jugadores que permanecen fuera del campo de juego: “De nada sirve tener a tus mejores jugadores en el banco de suplentes y después quejarte de que te falta juego”. A continuación, señaló que el objetivo oficial es darles incentivos para ampliar su producción, aumentar las exportaciones y crear puestos de trabajo.

Por último, Caputo sostuvo que la consolidación de la estabilidad económica dependerá de mantener el orden fiscal y monetario, reducir impuestos, eliminar regulaciones y abaratar el financiamiento. Consideró que la combinación de estas medidas con las inversiones previstas permitirá fortalecer la competitividad y evitar que se repitan los problemas cambiarios del pasado. En esa línea, insistió en que la previsibilidad y la continuidad del programa económico serán determinantes para sostener el ingreso de capitales a largo plazo.