(Por redacción País Productivo) La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje presidencial de Brasil provocó fuertes caídas en los mercados financieros de la región, que no vieron su reelección con buenos ojos.

En las operaciones previas a la apertura de Wall Street, el ETF brasileño EWZ llegó a desplomarse un 27%, mientras que Petrobras retrocedía 21% y Mercado Libre perdía 8,37%. En Argentina, las acciones de YPF, Galicia y Banco Macro también operaban en terreno negativo, junto con los bonos soberanos en dólares.

El resultado electoral reavivó la preocupación de los inversores por el rumbo económico de Brasil, la principal economía de América Latina. Las primeras reacciones reflejaron un cambio en las expectativas financieras, luego de que los activos brasileños mostraran una respuesta favorable tras la primera vuelta electoral. La incertidumbre se concentró especialmente en las perspectivas fiscales y en las decisiones económicas que tomará el nuevo gobierno.

Entre las compañías brasileñas más afectadas, las acciones de Itaú y Bradesco registraban retrocesos del 27% y 29%, respectivamente, mientras que Petrobras caía un 21%. A su vez, los futuros del real brasileño mostraban una depreciación del 10%, en una jornada marcada por la volatilidad y la cautela de los operadores frente al escenario político.

El desempeño del fondo cotizado EWZ, que reúne empresas brasileñas de mediana y gran capitalización, se convirtió en uno de los principales indicadores de la reacción de los mercados. Su fuerte caída reflejó el repliegue de los inversores ante las nuevas perspectivas políticas y económicas del país, en un contexto en el que las decisiones fiscales del próximo mandato aparecen entre las principales variables de seguimiento.

La reacción también se trasladó a los activos argentinos, que comenzaron la jornada con pérdidas durante las operaciones previas a la apertura de Wall Street. YPF encabezaba las bajas entre las principales compañías locales, con un retroceso del 5,87%. Detrás se ubicaban Grupo Financiero Galicia, con una caída del 5,57%; Banco Macro, con un 4,72%; y Pampa Energía, que cedía un 4,40%.

Sin embargo, la tendencia negativa no alcanzaba a todas las empresas argentinas que cotizan en el exterior. BBVA avanzaba un 1,37%, mientras que Transportadora de Gas del Sur (TGS) registraba una suba del 1,98%. Estas diferencias mostraban un comportamiento dispar entre los activos locales, pese al clima de incertidumbre que predominaba en los mercados regionales.

Uno de los movimientos más significativos se observaba en Mercado Libre, cuyas acciones caían un 8,37%. Aunque la compañía tiene origen argentino, Brasil constituye uno de sus principales mercados, por lo que la evolución de la economía del país vecino representa un factor relevante para sus perspectivas comerciales y financieras. La caída evidenciaba cómo el resultado electoral podía afectar también a empresas extranjeras con una exposición considerable al mercado brasileño.

En el segmento de renta fija, los bonos soberanos argentinos denominados en dólares también registraban pérdidas. Los Globales 2046 y 2038 encabezaban los retrocesos, con bajas de hasta el 0,93%, mientras que los títulos Global 2035 y Global 2041 cedían un 0,73%. Por su parte, los Bonares mostraban caídas de hasta el 0,5%.

La reacción de los activos argentinos se produjo en medio de una elevada volatilidad regional, con los inversores atentos a las posibles consecuencias del resultado brasileño sobre los flujos de capital y las expectativas económicas. La evolución de la principal economía sudamericana tiene relevancia para la Argentina por los vínculos comerciales y financieros entre ambos países, además de su influencia sobre las decisiones de inversión en la región.

De esta manera, la victoria de Lula abrió una jornada de fuertes movimientos en los mercados, con pérdidas pronunciadas en acciones brasileñas y un efecto inmediato sobre los activos argentinos. La atención de los operadores quedó puesta en las señales económicas que surjan del nuevo mandato y, especialmente, en la orientación fiscal del gobierno, un aspecto que podría incidir en la confianza de los inversores y en el desempeño de los mercados durante las próximas semanas.