(Por redacción País Productivo) En medio de un boom ganadero – con buenos precios y perspectivas productivas – y exportaciones por los aires, la industria frigorífica dedicada al mercado interno, la está pasando mal y el consumo, peor.
Tal es así que, según la Cámara de la Industria y Comercio de las Carnes (Ciccra), el sector tocó su nivel de actividad más bajo en una década. Todo un dato.
La entidad empresaria marcó que en los primeros cinco meses del año se faenaron 4,94 millones de cabezas, lo que implica un desplome del 9,8% respecto al mismo período del año pasado.
Ahora bien, si se pone en perspectiva histórica este número, se puede observar que hoy la industria frigorífica se encuentra operando en el nivel más bajo de los últimos 10 años.
«En un contexto de menor disponibilidad de hacienda para faenar, la producción de carne vacuna acumuló una contracción de 7,3% anual en los primeros cinco meses de 2026», indicó el trabajo de Ciccra.
En total se produjeron 1,17 millones de toneladas res con hueso equivalentes, es decir 91.650 toneladas menos que en enero-mayo de 2025.
Visto del lado de la demanda, la caída del poder de compra que experimentaron las familias argentinas, a raíz de la significativa suba del precio relativo de la carne vacuna, se tradujo en una contracción de 11,1% anual del consumo aparente de carne vacuna, el cual habría alcanzado un total de 855.750 toneladas en el período analizado.
Puesto en términos absolutos, la absorción doméstica habría disminuido en 106.710 toneladas con respecto al registro de enero-mayo del año pasado y, de esta forma, el consumo per cápita de carne vacuna habría descendido 6,1% anual, hasta quedar en 47,5 kilos/año (considerando el promedio móvil de los últimos doce meses; -3,1 kg/hab/año).
