(Por redacción País Productivo) La avícola Granja Tres Arroyos anunció el cierre “por tiempo indeterminado” de su planta de Concepción del Uruguay, en Entre Ríos, y atribuyó la decisión a los “constantes conflictos gremiales” que, según sostuvo la compañía, terminaron por paralizar la operación del establecimiento.

La medida impacta sobre una de las principales plantas productivas del grupo y pone en riesgo alrededor de 950 puestos de trabajo, en medio de una crisis que desde hace meses afecta a la mayor empresa avícola del país.

En un comunicado difundido este miércoles, la firma aseguró que los conflictos sindicales provocaron “un quiebre en la cadena de producción avícola de la región”. También afirmó que la decisión llegó después de “agotar todas las instancias posibles de diálogo”.

La empresa sostuvo además que atraviesa una “delicada situación financiera” vinculada al cierre de mercados de exportación por la gripe aviar, la pérdida de competitividad y el deterioro de las condiciones económicas del sector.

Según el texto difundido por la compañía, en la planta “se registraron en los últimos meses medidas sindicales inflexibles y desproporcionadas”, con “trabajadores en constante paro, trabajo a desgano y un altísimo nivel de ausentismo”.

La firma también denunció “actitudes violentas y bloqueo” por parte de algunos dirigentes sindicales hacia empleados que querían continuar trabajando para “preservar sus fuentes de trabajo”.

Frente a ese escenario, la empresa argumentó que ya no podía “garantizar condiciones mínimas de seguridad para operar”, razón por la cual resolvió avanzar con el cierre mientras espera “encontrar canales de entendimiento” que permitan retomar la actividad en el futuro.

El cierre ocurre después de varios meses de tensión laboral y financiera. A comienzos de año, trabajadores de la planta habían paralizado la actividad en reclamo por salarios adeudados y por descuentos vinculados a jornadas no trabajadas durante el conflicto.

La crisis de Granja Tres Arroyos también impactó sobre su estructura productiva. De acuerdo con datos del sector, la compañía redujo drásticamente su nivel de faena y perdió cerca del 60% de los productores integrados que trabajaban con la empresa en Entre Ríos.

En el cierre del comunicado, la empresa destacó que lleva “65 años de trayectoria” y afirmó que busca “sostener las fuentes de trabajo” de sus más de cinco mil empleados. Sin embargo, el anuncio deja abierta una nueva etapa de incertidumbre para la industria avícola entrerriana y para cientos de trabajadores de Concepción del Uruguay.