(Por redacción de País Productivo) El economista y ex funcionario no solo mostró su preocupación por el rumbo financiero del país, sino que considera que la huella de destrucción de la gestión de Javier Milei será muy difícil de borrar.
En una semana crucial para el Ejecutivo nacional, la posibilidad de obtener un crédito directo de Estados Unidos abrió el debate en diversos niveles de análisis. Más allá de la confianza -o no- que despierte en los mercados la concreción de esta misión, el daño que causa la aplicación del modelo económico oficial es profunda y es allí donde hay que poner el foco, según la opinión de Fernando Peirano, economista y ex presidente de la Agencia Nacional de Innovación, Desarrollo Tecnológico y Ciencia.
La lectura de la actualidad lo llevó a afirmar que de esta situación de crisis que atraviesa el país puede surgir algo nunca vivido en el plano nacional y que marcará un cambio de rumbo a nivel internacional. “Se está hablando de una cifra muy importante que llegaría por una nueva institucionalidad. Para Argentina sería algo inédito, pero también para el mundo, porque Trump estaría abriendo la puerta hacia una nueva globalización”, aseguró el entrevistado.
“Directamente se correría la máscara de los organismos internacionales y el Gobierno de Estados Unidos ya no actuaría a través del FMI, sino que actúa de manera directa”, insistió el economista en diálogo con País Productivo, mientras explicaba que el salvataje tan ansiado podría cobrarse un precio demasiado caro.
“Los US$30.000 millones suenan como mucho dinero, pero cuando están en tensión con el mercado, los podés perder en medio de esa pulseada”, sostuvo Peirano que remarcó: “Para Argentina se abre una semana clave y en el mundo se abre una expectativa en torno a si la globalización va seguir teniendo a los organismos internacionales en el centro de la escena o si EEUU va a terminar de conformar un bloque geopolítico”.
La cicatriz será muy marcada
“Por la situación en la que estamos, con una pulseada entre el mercado y la política que sostiene el Gobierno que se expresa en la batalla del tipo de cambio, si Milei no consigue respaldar las expectativas que está creando, va a ser muy difícil continuar”, aseguró el entrevistado, aunque agregó: “Para Argentina este super préstamos no es la solución definitiva, porque los problemas se han venido gestando desde hace más de un año y medio y hablan de un modelo económico que no está funcionando”.
El rally de sacrificios que con el que planea la continuar la gestión libertaria no se subsana con un acuerdo con el tesoro norteamiricano, así lo entendió Peirano. “Llegamos hasta acá. Las familias hicieron sacrificios, la industria hizo sacrificios, el sector público hizo sacrificios y, aun así, hoy estamos a las puertas de un nuevo ajuste, porque, en el caso de que el presidente consiga el apoyo de Trump, queda por delante cruzar un nuevo desierto”, señaló.
A partir de esa afirmación se abre una nueva variable de análisis desde la visión del especialista: la dimensión política. “Hasta ahora hablamos de lo financiero, pero ¿quienes están dispuestos a acompañar el presidente en este nuevo ajuste?”, se preguntó y recordó las jugadas legislativas de las últimas semanas: “Argentina hoy está mostrando institucionalidad, el Congreso está levantando las voces de disenso y las elecciones están muy cerca y va a ser otro punto clave”.
En la crisis que está atravesando la economía nacional, Peirano encontró similitudes con las turbulencias de la segunda mitad de la gestión de Mauricio Macri, aunque remarcó que el dato que diferencia a ambos mandatos es la pieza fundamental a tener en cuenta. “En cuanto a la profundidad, en este momento es mucho mayor y las consecuencias van a ser más serias. La huella que va a dejar esto va a ser más honda”, sostuvo.
“La cercanía con otra crisis tan abrupta va a dejar en la memoria una desconfianza que nos va a costar mucho remontar. Se están afectando sistemas y subsistemas muy sensibles como el de salud, el educativo y científico. En el ámbito industrial pasa lo mismo, el vínculo que se rompe entre un trabajador y una empresa es un activo, una capacidad que desaparece y que después no es fácil de reconstruir”, explicó el economista.
Según su opinión, la inflexibilidad de un presidente que no llega a interpretar los mensajes del mercado, la política y el resultado electoral en la provincia de Buenos Aires es una de las grandes causales de que el país se encuentre en un escenario apremiante.
“Hay un cambio en el comportamiento de lo colectivo. El Gobierno en lugar de leerlo, muestra una rigidez que lo pone al borde de ser quebrado en su voluntad. Mieli ha repetido una y varias veces que quien insiste en la misma fórmula va a tener el mismo resultado creo que un momento para que él mismo tome nota de esta idea”, ahondó Peirano.
El rumbo de conversación lo llevó, inevitablemente, a recordar una de las peores recesiones: “La Argentina después del 2001 quedó arrasada, porque no había oficios, no había cultura del trabajo industrial, no había empresarios. Todo eso queda como una cicatriz muy marcada. Hoy, la dinámica en el ámbito financiero es conocida por todos, pero en cuanto a la profundidad de la crisis, no hubo nada parecido en las últimas décadas”, reflexionó.
