(Por redacción País Productivo) Tras haber declarado el default más importante de la historia argentina, alcanzado los US$ 1.500 millones a finales de 2018 y un concurso con idas y vueltas que tardó más de 6 años, finalmente el juez santafesino Fabián Lorenzini, decidió declarar como ganador del cramdown a la corredora de granos Grassi y se convirtió así en su nuevo dueño.
En un fallo de 52 páginas, Lorenzini decidió “homologar el acuerdo concordatario ofrecido por Grassi SA en el marco del presente proceso de salvataje, disponiendo la transferencia total de las acciones de la sociedad concursada Vicentin SAIC a la sociedad oferente, previo levantamiento de la inhibición concursal, al solo efecto de su realización”.
Asimismo, estableción «la ejecución inmediata del acuerdo ofrecido a los acreedores, a cuyos fines la sociedad oferente Grassi SA deberá presentar dentro de los 3 (TRES) días posteriores a la notificación de esta sentencia ministerio legis, un cronograma detallado estableciendo las fechas de cumplimiento de los pagos, y demás cuestiones relacionadas con la ejecución del acuerdo, en todos sus términos, sin perjuicio de las condiciones establecidas para los acreedores que no hubieran optado por alguna propuesta en particular».
De esta manera, concluyó un proceso histórico que llevó seis años, y en los cuales se dieron una cantidad de sucesos que quedarán en la memoria de los argentinos: desde el intento de expropiación de la cerealera por parte del gobierno de Alberto Fernández, hasta la intervención de la Justicia a la empresam tras constatar la imposibilidad de que el directorio de Vicentin cuente con la posibilidad de poder revertir la endeble situación de la empresa, amén de que fue desplazado y todos sus ejecutivos procesados por fraude.
La historia de Vicentin comenzó en la década de 1920 en la localidad santafesina de Avellaneda con un negocio de acopio y ramos generales, que con los años fue adquiriendo escala y terminó convirtiéndose por un lado en una de las principales empresas del país en el procesamiento de algodón y fabricación de hilados y, por el otro, integrar el top five de las principales exportadoras de granos y derivados.
No obstante, en diciembre de 2018 la empresa comunicó que había entrado en una situación de «estrés financiero», una manera elegante de decir «default». En ese momento, se calculaba que el monto adeudado alcanzaba los US$ 1.300 millones, de los cuales US$ 800 millones era con acreedores granarios y US$ 500 millones con entidades financieras, entre ellas, el Banco Nación, al cual se le debía US$ 300 millones en créditos. Después, se constató que la deuda total escalaba a los US$ 1.500 millones.
En el interín, Vicentin recurrió para mantenerse a flote a trabajos a fasón. En lo que se refiere al concurso, los directivos de la cerealera presentaron una serie de planes de pago, que, segpun la empresa, contaba con la adhesiones necesarias para ser homologado, pero Lorenzini y la Justicia santafesina una y otra vez lo rechazaron, siendo protagonista de esto su actual dueño, Grassi, que impugnó cada una de las presentaciones de la compañía.
Así, se pasó a un proceso de cramdown o salvataje, donde la corredora compitió con la asociación entre LDC y Molinos Agro. No obstante, Grassi fue la primera en llegar con una oferta de mayoría de cápitas [66%] y capital [85%], cuestión que fue homologada por Lorenzini.
En un comunicado tras conocerse el fallo, Grassi sostuvo que el “grupo empresario, de más de 137 años de trayectoria en el agro argentino, ha quedado formalmente confirmado y asume la conducción de la empresa”, que ahora se llamará Nueva Vicentin Argentina.
“Encaramos este desafío con una profunda convicción, con gran entusiasmo y con una absoluta confianza en nuestra experiencia, en la capacidad de nuestra gente y de todos los valiosos recursos humanos que hoy conserva Vicentin, y en la envergadura y capacidad de los socios comerciales que nos han acompañado para consolidar este plan de trabajo y que nos acompañarán en la gestión que comienza. Estamos comprometidos para liderar esta etapa de la Nueva Vicentin, con transparencia, profesionalismo y con una visión de largo plazo», concluyó.
