(por Christian Veltri) Béatrice Vialle fue una de las 2 únicas mujeres en pilotear el mítico avión Concorde y la única para Air France, el avión supersónico de la aerolínea francesa que podía cruzar el Atlántico en solo 3 horas volando al doble de la velocidad del sonido.
La industria del turismo tuvo un punto histórico allá por mediados de la década del 70 a través de la aviación aerocomercial con la novedosa implementación del avión supersónico de transporte de pasajeros que permitía unir destinos en la mitad del tiempo de un avión comercial convencional. Pocos aviones despertaron tanta fascinación como el Concorde.
El supersónico Concorde fue también el escenario histórico donde solo 2 mujeres fueron sus pilotos, la británica Bárbara Harmer para British Airways y la francesa Béatrice Vialle para Air France.
El pasado 31 de julio, Béatrice Vialle, la primera francesa en volar un avión supersónico, completando 35 viajes de ida y vuelta entre París y Nueva York, acumulado 15.000 horas de vuelo en aeronaves de gran porte y 260 horas en “el pájaro blanco” aterrizó por última vez en el aeropuerto Charles de Gaulle de París después de 40 años de carrera.

Nacida el 4 de agosto de 1961 en la ciudad de Bourges, Béatrice Vialle fue la menor de 5 hermanas de padre oficial del ejército y madre ama de casa. En 1980, durante su preparación en matemáticas en el Lycée Fénelon de París, se enteró de la existencia del examen de ingreso a la École Nationale de l’Aviation Civile, que llevaba solo cinco años abierto a las mujeres. “Una coincidencia”, asegura Béatrice.
Tras graduarse de la Escuela Nacional de Aviación Civil de Francia (ENAC), donde se convirtió en la décima mujer en Francia en obtener la licencia de piloto comercial, comenzó su carrera profesional en 1984 en la pequeña aerolínea regional con base en Montpellier Air Littoral. Un año después ingresó a Air France, acumulando experiencia al mando de aeronaves de gran porte, primero en el Boeing 727, a partir del 1989 en el Airbus A320 y desde 1990 en el Boeing 747.
De 3000 pilotos de Air France, solo 10 eran mujeres, lo cual generaba sorpresa en sus pasajeros. Para abordar los roles de género a bordo, la aerolínea francesa tuvo que organizar sesiones de gestión específicas sobre cómo comportarse cuando la capitana o la copiloto era mujer, dado que algunos copilotos mayores o exmilitares recurrían al ingeniero de vuelo para evitar dirigirse a ellas.
En 1994, cuando aún era copiloto de Boeing 747, la empresa le propuso el ascenso a capitana, pero ella se negó, y estando embarazada, optó por trabajar como empleada a tiempo parcial en la empresa para poder cuidar de sus hijos.
Su gran oportunidad llegó el 24 de julio de 2000, al obtener la habilitación para comandar el Concorde después de 170 horas de práctica en simulador. Sin embargo, al día siguiente, el accidente del vuelo 4590 de Air France, que dejó 113 muertos cerca de París, provocó la suspensión de todas las operaciones del avión supersónico por más de un año.

Cuando el Concorde volvió al servicio, Vialle realizó su primer vuelo comercial al mando del avión, el 11 de septiembre de 2001, en el vuelo París – Nueva York al mando del “Fox-Bravo” que hoy se puede ver en exhibición sobre el techo del Technik Museum Sinsheim en Sinsheim, Alemania. Su alegría quedaría empañada al salir de la cabina por el ataque al World Trade Center.
Como comandante del Concorde, Béatrice completó 45 vuelos supersónicos, principalmente en la emblemática ruta entre París y Nueva York.
El 31 de mayo de 2003 comandó el último vuelo comercial con pasajeros del Concorde operado por Air France. El emblemático “pájaro blanco” fue retirado de servicio el 26 de noviembre de ese año en un comunicado conjunto entre las aerolíneas Air France y British Airways debido a los altos costos operativos, la baja rentabilidad y la caída de la demanda tras el fatal accidente del vuelo 4590 de Air France con uno de los Concorde, el 25 de julio de 2000 en Gonesse, Francia, causando la muerte de 113 personas (100 pasajeros, 9 tripulantes y 4 en tierra), el único fatal en 27 años de servicio.

Tras la salida del Concorde, Béatrice Vialle se mantuvo como comandante de Boeing 747-400 y posteriormente de Boeing 777 para Air France.
El Concorde fue un emblema de su época, un icono de la aviación y una maravilla de la ingeniería. Se construyeron en total 20 aviones entre Francia y Reino Unido, seis prototipos de prueba, siete entregados a Air France y otros siete a British Airways.
Su nombre proviene de la unión y colaboración de Francia y el Reino Unido en el desarrollo y construcción del avión, a través de una gran inversión económica para las empresas BAC y Aérospatiale. Además, los gobiernos francés y británico habían otorgado generosas subvenciones a British Airways y Air France para el desarrollo y adquisición del nuevo avión.
Su precio estimado de fabricación en aquellos años era de alrededor de 23 millones de libras esterlinas. El costo operativo del Concorde era extremadamente alto, en su último año de servicio, los costos anuales de British Airways superaban los 1.000 millones de dólares, casi 2.500 millones de dólares ajustado por inflación (en porcentuales británicos, si fuera por inflación Argentina no alcanzarían los ceros para ajustar el costo).
Consumía entre dos y tres veces más combustible por pasajero y su capacidad de transporte era de alrededor de 100 pasajeros (un 25% comparado con un Boeing 747), gastaba más de 20.000 dólares por hora solo en combustible, su capacidad de total de combustible era de cerca de 120.000 litros por cada carga completa lo que arrojaba alrededor de 95.000 dólares por repostaje.
Un pasaje en el Concorde entre París y Nueva York, ida y vuelta, costaba entre 8.000 y 12.000 dólares en sus últimos años de servicio, cifra inmensamente mayor a los entre 500 y 600 dólares que vale hoy un pasaje para ese mismo tramo. Esto lo hizo el avión utilizado por empresarios, celebridades y viajeros de alto poder adquisitivo.

El alto consumo de combustible por pasajero y el mantenimiento intensivo de la flota supersónica superaban con creces los pequeños márgenes de ganancia de los costosos pasajes, solo le generó a British Airways ganancias netas estimadas entre 30 y 50 millones de libras esterlinas anuales durante sus mejores épocas. Por el contrario, para Air France no generó ganancias.
La trayectoria de la Comandante Béatrice Vialle es valorada sobe todo por haber logrado romper los cánones de una profesión que durante décadas estuvo dominada por hombres y motivar la inserción para muchas mujeres en esta profesión.
