(Por redacción País Productivo) Las lluvias de las últimas semanas generó un sinnúmero de problemas para el campo, con la saturación hidríca de los suelos, dejando una vasta superficie de lotes bajo el agua y caminos intransitables.

Esto trajo consigo la paralización de la siembra de trigo a nivel nacional, es especial en la provincia de Buenos Aires, y con avances muy lentos en el resto de las provincias productoras.

«Los altos niveles de humedad en el suelo estimulan el aumento de la superficie destinada a trigo en esta campaña, sin embargo, las lluvias y los anegamientos dificultan el avance de las labores de siembra», indicó un informe de la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA).

Por ejemplo, en Buenos Aires, provincia que representa casi el 40% del trigo que se siembra a nivel nacional, las labores de implantación básicamente no empezaron, mientras que a esta altura del año ya tendría que haberse registrado un avance del 4%.

En Córdoba, si bien no habría excesos, las continuas lloviznas generaron algunos retrasos, mientras que en Santa Fe y en Entre Ríos, algunos lotes tienen muy buena humedad y otros excesiva. «La siembra avanza, pero con inconvenientes por las lluvias de los últimos días de mayo», planteó el informe.

En el oeste de Santiago del Estero el progresa supera el 90%, mientras que al este de la provincia, donde se ubica el 80% del área triguera, no ha comenzado la siembra.

Incógnita en la zona núcleo

En la zona núcleo, una de las regiones más castigadas por las lluvia, se abrió una gran incógnita de cuánto se terminará implantando, ya que los municipios del norte y parte del centro de la provincia de Buenos Aires afectados por inundaciones representan el 20% del total del área triguera de esta región agrícola.

La pregunta es si se van a poder concretar las 1,66 millones de hectáreas estipuladas para la región. Lamentablemente, los técnicos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) opinan que “en este contexto, proyectamos una caída significativa en el área de trigo en el centro y norte de Buenos Aires».

El impacto alcanza también a otros cultivos de invierno, como la arveja y las crucíferas, que son
especialmente sensibles al exceso hídrico.

En el noroeste bonaerense, desde General Pinto, los técnicos sostienen que “es una incógnita cuanto se va a sembrar, hay cero movimiento: ni sembradoras ni gente preguntando por insumos”.

Las lluvias por encima de los normal continuarán en el invierno

El problema es que los pronósticos climáticos para este invierno hablan de que las lluvias seguirán y lo harán por encima de los promedios históricos.

Según el «Pronóstico Trimestral» publicado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), en el período junio-julio-agosto, se espera que hacia el sur del Litoral, encuadrando el total del área núcleo, las precipitaciones se ubicarían en valores «superiores a los normales», mientras que en el este de Salta, centro-oeste de Formosa y Chaco, Santiago del Estero, oeste de Santa Fe, Córdoba, este de San luis y este de Buenos Aires serían «normales o superiores a lo normal».

Por el momento, el promedio histórico de lluvias se respetaría en Corrientes, este de Formosa, este de Chaco, sur de Misiones y extremo sur de Patagonia.

Por el contrario, recibirían una menor cantidad de precipitaciones a las normales en la zona de Cuyo y la Patagonia.