(Por redacción País Productivo) La economía argentina, sobre todo en lo que tiene que ver con el sector externo, es totalmente dependiente de las exportaciones de productos primarios, no solo del agro, sino también en lo que respecta al sector energético.

Y tal dependencia hace que cualquier variación negativa en los precios de estos productos impacten de lleno en el país. Para peor, un informe del Banco Mundial no brinda buenas perspectivas al respecto.

Según el Commodity Markets Outlook elaborado por este organismo, «el tambaleante crecimiento económico coincide con una amplia oferta de petróleo, lo que puede hacer caer los precios internacionales de los productos básicos a su nivel más bajo en lo que va de la década de 2020».

«Esta disminución podría ayudar a moderar los riesgos de inflación a corto plazo derivados del aumento de las barreras comerciales, pero también podría obstaculizar las perspectivas de avance económico en dos de cada tres economías en desarrollo», sostuvo el trabajo del Banco Mundial.

Así, se prevé que los precios internacionales de los productos básicos caerán un 12 % en 2025 y un 5 % adicional en 2026, hasta niveles que no se registraban desde  2020. 

Si bien los precios podrían seguir siendo más altos que antes del inicio de la pandemia, si se ajustan por inflación, es probable que «caigan por primera vez por debajo del promedio preponderante entre 2015 y 2019».

«Eso marcaría el fin de un período de auge impulsado por el repunte de la economía mundial tras la pandemia de COVID-19 y la invasión de Rusia a Ucrania de 2022», marcó el trabajo.

En este sentido, hay dos precios que golpean de lleno a la Argentina: el de los alimentos y el del petróleo.

Se espera que los precios de la energía disminuyan un 17 % este año hasta llegar al nivel más bajo de los últimos cinco años, y que caigan un 6 % adicional en 2026. 

Según las estimaciones, los precios de la variedad Brent de petróleo crudo promediarán un valor de apenas US$ 64 el barril en 2025 —una disminución de US$ 17 con respecto a 2024— y de solo US$ 60 en 2026.

Por su parte, los precios de los alimentos caerán, según las previsiones, un 7% en 2025 y un 1% en 2026. 

Al prespecto, el economista en jefe y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo del Grupo Banco Mundial, Indermit Gill, sostuvo que «el alza de los precios de los productos básicos ha sido una bendición para muchas economías en desarrollo, dos tercios de las cuales son exportadoras de esos productos. Pero ahora estamos ante la etapa de mayor volatilidad de los precios de los últimos 50 años o más». 

«La combinación de una alta volatilidad de los precios y el bajo nivel de precios genera problemas. Las economías en desarrollo deberán adoptar tres medidas para protegerse: primero, restaurar la disciplina fiscal; segundo, crear un entorno más favorable para las empresas, de modo de atraer capital privado; tercero, liberalizar el comercio siempre que haya oportunidad”, completó.