(Por redacción País Productivo) Hasta que el sector energético no crezca lo necesario, el gran ingreso de dólares en este país proviene del agro. Y como en el caso del petróleo y el gas, son necesarias inversiones y medidas para que siga creciendo.

En este caso, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elaboró una nueva herramienta que permite proyectar en base a diferentes escencarios, panoramas futuros respecto al sector agropecuario.

La herramienta en cuestión es AGMEMOD —sigla de Agricultural Member State Modelling— , el cual es un modelo de origen europeo que ha sido adaptado al contexto argentino por el Departamento de Informes y Estudios Económicos (DIYEE) de la BCR.

«El AGMEMOD permite construir escenarios de mediano y largo plazo combinando múltiples variables: infraestructura, carga impositiva, tipo de cambio y brechas tecnológicas, entre otras. Su objetivo: estimar cómo podrían evolucionar la producción, el uso doméstico y las exportaciones agroindustriales de aquí al año 2035», explicaron desde la BCR.

Uno de los datos más relevantes del estudio presentado surge de la combinación de tres transformaciones clave: una mejora sustancial en la infraestructura logística, la eliminación de los derechos de exportación (DEX) y la incorporación generalizada de las mejores tecnologías disponibles que permitan acortar las brechas productivas.

De alinearse los planetas, esto quiere decir, de conseguirse las mejoras en infraestructura, darse una baja considerable o la eliminación de las retenciones y de conseguir un salto en la productividad gran parte del sector agropecuario, podría darse un salto en el área sembrada del 9% en granos, hasta alcanzar las 42,7 millones de hectáreas.

El trigo alcanzaría las 6,2 millones de hectáreas (+1,8%), mientras que la cebada se mantiene prácticamente constante en 1,64 millones de hectáreas (-2,1%). El maíz, por su parte, registraría un aumento hasta las 12,85 millones de hectáreas (+16,8%), mientras que el girasol, que alcanza 1,78 millones de hectáreas, tendsría una reducción de 1,3%.

Por el contrario, el sorgo caería levemente a 590.000 hectáreas (–17,3%), y la soja incrementa su superficie a 19,65 millones de hectáreas (+9,8%), evidenciando un corrimiento del área hacia cultivos más favorecidos por las mejoras en sus rindes.

En base a esto, se proyecta para 2035 una producción total de 251,4 millones de toneladas, lo que equivaldría a un salto del 57,8% con relación a las cifras estimadas en la actualidad.

Desglosado por cultivos, se estima que la producción de trigo alcance las 32,5 millones de toneladas (+75,6%); cebada, 6,2 millones (+2,2%); sorgo, 1,8 millones (-17,3%); girasol, 4,1 millones (-1,3%); soja, 71,1 millones (+21,6%); y maíz, 135,7 millones (+95%).

Esto daría lugar a exportaciones totales en 10 años de 174,17 millones de tonaldas. Así, las despachos de trigo alcanzarían las 24,82 millones de toneladas; cebada, 4,19 millones; maíz, 85,98 millones; sorgo, 1,79 millones; semilla de girasol, 50.000 toneladas; y el poroto de soja, 11,95 millones.

Por su parte, las exportaciones de los productos derivados de la soja se proyectan en 7,28 millones de toneladas en el caso del aceite y 36,28 millones para la harina. Finalmente, para los subproductos de girasol se estiman exportaciones de 690.000 tonelada para el aceite y 1,14 millones para la harina.

Así, en términos agregados, y en base a los precios de exportación proyectados para los productos modelados, en este escenario las exportaciones totales suman US$ 50.430 millones, US$ 17.270 millones más que en el escenario base.