(Por redacción País Productivo) La baja temporal de retenciones podría generar exportaciones de granos y derivados por US$ 47.954 millones, unos US$ 1.738 millones más que lo estipulados por la entidad previo a la medida.
Esto fue lo que le dijeron hoy los representantes del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) al titular de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), Juan Pazo; al Subsecretario de Coordinación de Producción, Santiago Migone; y al Subsecretario de Mercados de la Secretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca, Agustin Tejeda, en una reunión técnica que mantuvieron para conocer mayores detalles de la operatoria de la medida.
Allí, el grupo encabezado por el presidente del CAA, José Martins, transmitieron a los funcionarios del Gobierno que esperan embarcar un total aproximado de 98,1 millones de toneladas en el año, lo cual implicaría un 11% más que 2024, siempre y en cuanto la medida surta el efecto esperado.
«Este aumento responde principalmente a la comercialización de stocks acumulados, con ventas adicionales concentradas en el primer y segundo trimestre del año», explicaron.
Pero, sumado a las buenas proyecciones de exportación, la entidad que aglomera a más de 50 cámaras del sector, realizó una serie de pedidos al Gobierno, como por ejemplo, que la baja de retenciones se extienda y, de ser posible, se profundice, lo cual «enviaría una señal clave de confianza al sector, generando mejores condiciones para la planificación productiva y la adopción de tecnologías».
«Esto permitiría un incremento de entre 4 y 7 millones de toneladas adicionales, impulsando tanto la producción como el procesamiento interno. Como resultado, las exportaciones podrían crecer entre US$ 1.500 y US$ 2.400 millones, con la creación de aproximadamente 60.000 puestos de trabajo», prometieron.
Pero otro de los pedidos que realizaron desde el CAA a los funcionarios nacionales fue la necesidad de «ajustar los requisitos de elegibilidad de los beneficios de baja de derechos para productos del complejo-cerealero oleaginoso bajo Ley 21.453 dado que son de difícil cumplimiento para empresas nacionales con bajo acceso al financiamiento internacional».
Este es un reclamo sobre todo del sector exportador pyme, ya que el decreto que establece la baja de retenciones a los granos pone como condición para acceder a ese «beneficio» liquidar el 95% de las divisas correpondientes al negocio de exportación 15 días posteriores a la presentación de la Declaración Jurada de Venta al Exterior (DJVE) y pagar las retenciones a los 5 días. Básicamente, esto obliga a los exportadores a prefinanciarse para ingresar los dólares, lo cual solo es posible para un puñado de grandes empresas.
Por otro lado, el CAA solicitó incluir en este programa de baja de derechos, a los productos derivados bovinos, aviares, nutrición animal y de la pesca. Este último fue uno de los sectores que más criticó haber quedado fuera de la baja de retenciones, acusando que la actividad se encuentra en una situación de quebranto.
Por último, el presidente del CAA, José Martins, consideró que “la reunión fue muy positiva, en un marco de entendimiento del esfuerzo del Gobierno en lograr superávit fiscal y normalizar la macroeconomía. El desafío es seguir trabajando en baja de derechos de exportación que cubran todo el universo de la agroindustria con mecanismos de aplicación simples, que no generen dificultades para las empresas exportadoras”.
Acompañaron a Martins, Gustavo Idígoras, tesorero del CAA y presidente de Ciara-CEC; Diego Cifarelli, presidente de FAIM; Fernado Rivara, presidente de Acopiadores; y Joaquín de Grazia, representante del sector avícola.
