(Por redacción País Productivo) La Justicia de Santa Fe declaró la quiebra de Algodonera Avellaneda, la empresa textil vinculada a integrantes de la familia Vicentin, tras más de dos años de concurso preventivo sin lograr un acuerdo con sus acreedores.
La compañía, que cuenta con alrededor de 350 empleados y opera al 60% de su capacidad, tampoco recibió ofertas para su adquisición durante el proceso de salvataje.
La decisión fue tomada por el juez Fabián Lorenzini, a cargo del Juzgado de Primera Instancia Civil y Comercial de Segunda Denominación de Rafaela. El magistrado resolvió avanzar con la quiebra indirecta luego de que venciera el plazo para la presentación de interesados en quedarse con la firma y fracasaran las negociaciones para reunir las mayorías necesarias entre los acreedores.
«Luego de que venciera el plazo para la inscripción de interesados en el salvataje, sin haberse registrado presentaciones en tal sentido (art. 48, incs. 1 y 2 LCQ); y ante la falta de obtención de las mayorías legales (arts. 45 y 46 LCQ), corresponde declarar la quiebra de la sociedad ALGODONERA AVELLANEDA SA», sostuvo el fallo.
El juez explicó que la resolución llegó después de agotar las instancias previstas para intentar evitar el desenlace. «Esta medida se adopta tras haber realizado todos los esfuerzos posibles y agotado cada instancia legal previa para evitar este momento», señaló Lorenzini en la sentencia.
Uno de los principales obstáculos para alcanzar una salida fue el volumen de la deuda financiera. Según surge de una resolución anterior del concurso, Algodonera Avellaneda mantiene compromisos con el Banco Nación, su principal acreedor, por $1.585.782.428,89 y US$ 260.791.600,40. Esas acreencias representan aproximadamente el 80% de los créditos impagos de la compañía.
A ese pasivo se suman obligaciones generadas durante el propio proceso concursal. La Sindicatura contabilizó una deuda posterior a la apertura del concurso de $6.818.717.040,87, correspondiente al período 2025-2026, vinculada con servicios de electricidad, compromisos impositivos y obligaciones laborales.
En el marco de las negociaciones, la empresa había solicitado que el Banco Nación fuera excluido del proceso por considerarlo un «acreedor hostil». Sin embargo, el planteo fue rechazado por el tribunal, que lo calificó como «improcedente». La falta de acuerdo con la entidad financiera complicó las posibilidades de reestructurar los compromisos pendientes.
La planta principal de Algodonera Avellaneda está ubicada en Reconquista, en el norte santafesino. Para sostener parte de su actividad y afrontar el pago de los salarios, la firma trabaja actualmente al 60% de su capacidad y realiza tareas a fasón. Además, dispone de desmotadoras de algodón en General Pinedo, Chaco, y Banderas, Santiago del Estero.
Pese a la declaración de quiebra, la resolución judicial dejó abierta la posibilidad de que la empresa continúe funcionando de manera transitoria. El objetivo es preservar la actividad productiva, evitar una mayor pérdida de valor de los activos y proteger los puestos de trabajo mientras se define el destino de la compañía.
«Declarada la quiebra, corresponde analizar la conveniencia de autorizar la continuación de la explotación cuando, por medio de este mecanismo, se pueda preservar de la mejor manera posible un mínimo margen de actividad productiva que (además), podría redundar en una conservación del valor de los activos, y mayor tutela del empleo», sostuvo Lorenzini.
El magistrado también planteó que esa continuidad podría facilitar una liquidación más conveniente, ya sea mediante la venta de la empresa en funcionamiento o a través de la adjudicación de unidades de negocio por separado. De este modo, el futuro de Algodonera Avellaneda y de sus aproximadamente 350 trabajadores dependerá de las decisiones que adopte la Justicia sobre la continuidad de las operaciones y el proceso de realización de sus activos.
