(Por Juan Manuel Colombo) En las últimas 48 horas se escucharon en las calles internas y en los salones del predio ferial de La Rural un sinfín de especulaciones respecto a qué anuncios para el sector agropecuario realizaría el Presidente Javier Milei en su discurso del día sábado, cuando deje inaugurada de manera oficial la 137° Exposición Rural de Palermo.

Las versiones fueron desde un bono similar al Bopreal para el pago de impuestos hasta los más osados que decián que «algo de retenciones a los granos tiene que anunciar». Pero el anuncio del sábado vendría por el lado de la ganadería: desde el atril con el escudo de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y de cara a la Pista Central y las tribunas, Milei anunciaría la eliminación de retenciones a la exportación de carne vacuna.

Hasta el momento, las diferentes categorías de ganado vacuno, a excepción de las vacas que ya están exentas, tributaban 6,75%. De concretarse el anuncio, Milei las llevaría a 0% y terminaría el trabajo que inició en la Rural pasada, cuando dio a conocer la reducción del 9% a la alícuota actual para los novillos y vaquillonas.

En términos fiscales, es una medida altamente anunciable y con un impacto por demás de moderado, ya que solo representaría al Estado dejar de percibir US$ 100 millones.

Además, se prevé toda una puesta en escena en dicha jornada, ya que esta vez Milei no ingresaría solo en el auto oficial a la exposición, sino que lo haría acompañado de su ladera omnipresente, hermana y Secretaria General de la Presidencia, Karina «El Jefe» Milei, y el por su ministro de Economía, Luis Caputo.

Pero la pregunta del millón es que sucederá con los granos, en especial la soja, que hoy paga un 33% de retenciones, cargando sobre sus espaldas la mayor presión fiscal que posee cualquier producto exportable de este país.

Pues bien, por lo que se sabe hasta ahora y por lo que dejaron trascender los offs oficiales, no habría nada. La alícuota quedaría igual, lo mismo para el maíz, el girasol y el sorgo.

El mal humor que hoy existe en el campo no proviene de los ganaderos, eso hay que tenerlo muy en claro. De hecho, ese negocio está pasando un muy buen momento. El mal humor del sector viene directamente de los sojeros, que ven como la presión fiscal, el aumento de costos productivos y los bajos precios internacionales está dejando a una parte importante de los productores con números más que magros, con rentabilidad nula, cuando no negativa.

«El problema es cómo nos movemos ahora, porque no podemos salir a mostrar nuestra bronca con la política oficial de mantener las retenciones cuando el Presidente sale a anunciar una baja, más allá de que a nosotros no nos toque ni de cerca», se lamentaba ante este cronista un integrante de una de las entidades agropecuarias.

«Es medio tramposo lo que van a hacer, si es que lo hacen. Para mí, va a haber algo más», dijo otro casi esperanzado. Lo cierto es que el Gobierno no está muy decidido a tocar un impuesto que atrae hacia sus arcas más de US$ 10.000 millones por año. No tendría sentido bajo el lema incorruptible del «equilibrio fiscal no se negocia».

De hecho, Caputo volvió a pedirle ayer «paciencia» al sector y le prometió a los productores que bajarían o eliminarían las retenciones en el transcurso del mandato de Javier Milei. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, hizo lo propio ayer mientras recorría la muestra.

Lo cierto es que la certeza de lo que Milei anuncie se descubrirá el sábado. Quizá tenga un as bajo la manga y dejé sin ánimos ni pretextos para quejarse al sector. O no. Pero la «trampa» ya va a estar ahí.