(Por redacción País Productivo) Las exportaciones agroindustriales argentinas alcanzaron los US$21.995 millones entre enero y mayo de 2026, lo que representó un incremento interanual del 17,1% y marcó el mayor acumulado para ese período desde que existen registros comparables. Solo en mayo, los envíos al exterior sumaron US$5156 millones, unos US$834 millones más que en igual mes de 2025.

De acuerdo con un informe elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires para el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), el avance estuvo sostenido por el fuerte desempeño de varios complejos productivos, con especial protagonismo del girasol, la carne vacuna y el trigo, que lideraron las mejoras interanuales.

El complejo girasol se convirtió en el sector de mayor expansión relativa durante los primeros cinco meses del año. Sus exportaciones totalizaron US$1674 millones, cifra que implicó un crecimiento del 126% frente al mismo período de 2025.

Durante mayo, el sector girasolero aportó US$344,6 millones en ventas externas, con una mejora del 51% respecto del mismo mes del año anterior, consolidando una tendencia positiva que se mantuvo a lo largo del año.

La principal explicación de este salto estuvo en el crecimiento de las exportaciones de semilla de girasol sin procesar, un segmento con escasa participación en 2025 que este año generó ingresos cercanos a los US$522 millones.

A su vez, los derivados industriales también mostraron resultados sobresalientes. El aceite de girasol en bruto acumuló exportaciones por US$687 millones, mientras que las tortas, harinas y pellets derivados de la actividad alcanzaron aproximadamente US$900 millones.

Otro de los sectores que impulsó el crecimiento general fue el complejo de carne y cuero bovino. Entre enero y mayo registró ventas externas por US$1990 millones, equivalentes a una suba del 42% respecto de igual lapso del año pasado.

En mayo, las exportaciones del complejo alcanzaron los US$455 millones, con una mejora interanual del 41%. La carne bovina congelada deshuesada continuó liderando los despachos, seguida por la carne fresca o refrigerada también deshuesada.

El negocio exportador de la carne además se vio favorecido por una mejora en los valores internacionales. El precio promedio pasó de US$3751 por tonelada en 2025 a US$4774 por tonelada en 2026, mientras que los cueros sin dividir exhibieron un crecimiento acumulado del 28%.

El complejo triguero también registró una de las evoluciones más destacadas del período. Las exportaciones sumaron US$2304 millones entre enero y mayo, con un incremento del 47% frente a los primeros cinco meses del año anterior.

Pese a ese desempeño, mayo mostró una desaceleración temporal. Las ventas externas del complejo cayeron 12% en términos interanuales debido a una menor disponibilidad estacional de mercadería para exportación.

El principal aporte provino de las exportaciones de trigo y morcajo, que generaron alrededor de US$2200 millones y crecieron 66% en el acumulado anual. También mejoraron los envíos de harina de trigo y de subproductos de molienda.

La soja se mantuvo como el principal complejo exportador de la agroindustria argentina. Entre enero y mayo generó ingresos por US$6752 millones y explicó el 30,7% del total exportado por el sector.

Sin embargo, el crecimiento del complejo sojero fue moderado, con una mejora de apenas 1% respecto de 2025. Mientras las exportaciones de harina y pellets retrocedieron 4% y las de aceite de soja en bruto disminuyeron 14%, los embarques de poroto sin procesar aumentaron 25% en el acumulado y 34% durante mayo.

El maíz conservó el segundo lugar entre los complejos exportadores, con ventas por US$3522 millones y una expansión del 8% interanual. Solo en mayo generó US$863 millones, un 24% más que un año atrás, impulsado principalmente por mayores volúmenes embarcados.

Además de los grandes complejos, otros sectores mostraron avances significativos. Las legumbres crecieron 119% y alcanzaron US$164,5 millones; la actividad apícola exportó US$152 millones, con una mejora del 89%; y el complejo porcino registró el mayor incremento relativo, con una suba del 143% hasta US$7,9 millones. En contraste, el sector avícola cayó 34%, el arrocero retrocedió 19% y el manisero disminuyó 3%, mientras que complejos como cebada, limón y bovino-lácteo también contribuyeron al resultado positivo general con aumentos del 13%, 44% y 14%, respectivamente.