(Por redacción País Productivo) Las economías regionales transitan un escenario desigual que combina crisis profundas, estancamiento y señales de crecimiento, según el último Semáforo de las Economías Regionales elaborado por Coninagro.
El relevamiento, que analiza la situación de 21 actividades productivas, refleja la heterogeneidad que atraviesa el interior productivo del país en un contexto de costos altos, inflación persistente y mercados con comportamientos muy dispares.
El informe detalla que seis cadenas productivas permanecen en zona roja, evidenciando crisis prolongadas. Se trata de la yerba mate, el arroz, la papa, el vino y el mosto, las hortalizas y el algodón. En la mayoría de estos casos, el deterioro se explica por precios que no siguen el ritmo de la inflación ni compensan el aumento de los costos operativos, lo que erosiona la rentabilidad y compromete la posibilidad de recuperación.
Un segundo grupo de siete actividades quedó ubicado en la franja amarilla, un espacio de estancamiento que no muestra señales firmes de mejora ni de retroceso pronunciado. Allí se encuentran los complejos forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, mandioca y peras y manzanas.
Según Coninagro, estos sectores enfrentan un mercado con poca dinámica, precios que no acompañan la suba general y gastos productivos elevados, lo que prolonga la falta de despegue.
El informe señala que estas cadenas mixtas atraviesan procesos de recuperación lentos, con dificultades para consolidar indicadores que permitan anticipar un horizonte más favorable. La demanda interna estable, sin repuntes significativos, es otro de los factores que contribuyen a la parálisis.
En contraste, seis actividades lograron posicionarse en verde, el segmento que identifica a las producciones en crecimiento. Allí se ubican los sectores bovino, porcino, aviar, ovino y de granos, junto con la cadena apícola, que este mes logró ingresar al grupo de las economías con desempeño positivo.
Coninagro destacó que estas actividades presentan un componente de negocio sólido, con precios que evolucionaron por encima de la inflación y mercados que ofrecieron mejores condiciones comerciales. A su vez, los indicadores productivos acompañaron la tendencia, consolidando un escenario más competitivo.
El caso de la actividad apícola sobresale como uno de los movimientos más relevantes del mes: dejó atrás el estancamiento y consolidó cifras que la posicionan entre los sectores dinámicos. Los precios pagados al productor crecieron un 33% interanual, superando la inflación, mientras que las exportaciones avanzaron 32%, alcanzando los US$ 233 millones, un dato significativo considerando que el 90% de la miel argentina se vende al exterior.
La producción también mostró señales de fortaleza. El stock de colmenas aumentó un 14% y llegó a los 4 millones de unidades, mientras que la cosecha anual subió un 2%, alcanzando las 75.000 toneladas, cifras que confirman el buen momento que atraviesa esta economía regional en contraste con el panorama general, marcado por fuertes disparidades.

