(Por redacción País Productivo) La inversión en Argentina acumuló una caída de 7,6% durante el primer semestre de 2026, de acuerdo con el Índice de Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM) elaborado por la consultora Orlando Ferreres & Asociados.

El indicador completó ocho retrocesos interanuales consecutivos y los analistas advirtieron que todavía no aparecen señales claras que permitan anticipar una recuperación sostenida hacia el cierre del año.

En junio, el IBIM registró una baja interanual de 6,2%, mientras que en la medición desestacionalizada mostró una contracción de 0,4% respecto de mayo. De esa manera, la inversión volvió a reflejar un desempeño negativo, aunque con una caída menos pronunciada que la observada en los primeros meses del año.

Desde Orlando Ferreres & Asociados señalaron que la debilidad de la inversión responde a un contexto de menor dinamismo de la actividad económica y de retracción en distintos componentes vinculados a la formación de capital.

El informe destacó que uno de los factores que explica el resultado es la caída de la inversión en maquinaria y equipos, impulsada por un menor nivel de importaciones y por la baja en la producción nacional de bienes de capital.

También incidió el comportamiento del sector de la construcción, que continúa mostrando una evolución dispar en medio de la reducción de la obra pública y de una recuperación parcial de algunos segmentos privados.

La consultora remarcó que el desempeño de la inversión continúa condicionado por la falta de proyectos de magnitud capaces de compensar la caída observada en otras actividades y por un contexto de demanda que todavía no logra consolidarse.

En ese marco, distintos economistas consultados por Ámbito Financiero coincidieron en que no existen señales suficientes para esperar un cambio de tendencia en los próximos meses y consideraron que una recuperación dependerá de que mejoren las condiciones macroeconómicas y aumente la demanda de financiamiento para proyectos productivos.

El economista Emiliano Libman, integrante del centro de estudios Fundar y de Misión Productiva, sostuvo que «no hay elementos que permitan pensar en un rebote fuerte de la inversión hacia fin de año» y señaló que el escenario sigue condicionado por la debilidad de la demanda interna y la incertidumbre sobre la evolución de la actividad.

El especialista indicó además que los sectores con mayores posibilidades de atraer inversiones continúan siendo la energía y la minería, impulsados por proyectos vinculados a Vaca Muerta y al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aunque aclaró que esos desembolsos tienen un impacto limitado sobre el conjunto de la economía.

Libman también advirtió que la industria manufacturera enfrenta mayores dificultades para recuperar niveles de inversión debido a la pérdida de competitividad, la apertura de las importaciones y un mercado interno que continúa mostrando signos de debilidad.

A ello se suma el freno de la obra pública, que redujo la demanda de insumos para la construcción y limitó uno de los motores tradicionales de la formación de capital en el país.

Los analistas consideraron que una mejora de la inversión requerirá una recuperación más firme del consumo y de la actividad económica, además de una mayor previsibilidad macroeconómica que incentive la puesta en marcha de nuevos proyectos.

En ese contexto, las inversiones vinculadas a energía, minería e infraestructura aparecen como los principales focos de crecimiento para el mediano plazo, aunque su desarrollo dependerá de la concreción de los proyectos anunciados y de las condiciones de financiamiento.

De esta manera, el IBIM de Orlando Ferreres & Asociados mostró que la inversión cerró el primer semestre con una contracción acumulada de 7,6%, un resultado que refleja la persistencia de la debilidad en la formación de capital y la ausencia, por ahora, de señales claras de un cambio de tendencia antes de fin de año.