En un mes atravesado por las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires, que generaron tensión en los mercados y un aumento del dólar, la inflación retomó impulso y superó el umbral del 2% por primera vez desde abril.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicó en el 2,1% durante septiembre, en línea con las expectativas de los analistas del mercado.

Con este registro, la inflación acumulada en los primeros nueve meses del año alcanzó el 22%, mientras que la variación interanual se desaceleró levemente al 31,8%. No obstante, algunos rubros sensibles del consumo mostraron incrementos significativos que impactan directamente en el bolsillo de los hogares.

Entre las principales divisiones que impulsaron el alza mensual se destacaron “Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles” y “Educación”, ambas con un incremento del 3,1%. La suba en el rubro de Vivienda responde, principalmente, a los aumentos en el precio de los alquileres, que registraron fuertes variaciones regionales que llegaron hasta el 100% interanual en la Patagonia.

Otro de los rubros que mostró una fuerte dinámica alcista fue Transporte, con un aumento del 3%, impulsado por ajustes en tarifas y precios de vehículos. Estos sectores regulados fueron acompañados por una suba de los precios estacionales, que pasaron de una caída del 0,8% en agosto a un alza del 2,2% en septiembre, encabezados por las verduras.

La inflación núcleo mostró una leve desaceleración al ubicarse en el 1,9%, apenas por debajo del 2% del mes anterior. Esto sugiere que, más allá de los factores coyunturales, aún persisten presiones inflacionarias estructurales en la economía argentina.

En cuanto a los alimentos y bebidas no alcohólicas, la suba fue del 1,9%, ligeramente por debajo del índice general. A pesar de esto, este rubro continúa siendo uno de los más sensibles por su peso en el gasto familiar y su impacto directo en la medición de pobreza. En la mayoría de las regiones del país fue la división con mayor incidencia en el IPC, salvo en la Patagonia, donde el Transporte tuvo mayor peso.

En términos interanuales, los aumentos más significativos se registraron en Educación, con un alza del 62,2%, seguida por Vivienda, agua y electricidad (+49,3%) y Restaurantes y hoteles (+48,7%), muy por encima del índice general. Estos incrementos dan cuenta de un proceso de recomposición de precios relativos que afecta especialmente a servicios que estuvieron regulados o contenidos durante la pandemia.

A pesar de estos aumentos, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT), que determinan la línea de indigencia y pobreza respectivamente, mostraron en septiembre un alza del 1,4%, significativamente por debajo del índice de precios general. Esta desaceleración puede generar una lectura mixta: si bien alivia el costo de vida para los sectores más vulnerables, también refleja cierta desconexión con la dinámica inflacionaria del resto de la economía.

El panorama económico de septiembre expone las tensiones que genera la incertidumbre política en un contexto macroeconómico frágil. La volatilidad del tipo de cambio, el impacto de los precios regulados y la persistencia de aumentos en bienes y servicios esenciales configuran un escenario desafiante para lo que resta del año, con riesgos latentes de mayor aceleración inflacionaria si no se estabiliza el frente político y cambiario.

Con los últimos datos del INDEC, el Gobierno se enfrenta al reto de contener las expectativas inflacionarias en medio de un contexto electoral complejo y una economía en proceso de recuperación desigual. El comportamiento de los precios en los próximos meses será clave para definir tanto el poder adquisitivo como las estrategias de política económica de cara al nuevo ciclo legislativo.