(Por redacción País Productivo) A pesar de una suba interanual del 3,1%, la actividad industrial continúa en caída y acumula cinco meses consecutivos de retroceso.

Según datos del Observatorio de Actividad Industrial de la UTN Buenos Aires, el nivel de producción se mantiene casi un 9% por debajo de 2023, reflejando una recuperación débil que no logra recomponer el entramado productivo ni el empleo en los sectores tradicionales.

“Los números muestran que la industria todavía no logra recuperar el terreno perdido y que la mejora es parcial y concentrada en pocos sectores”, señalaron desde el Observatorio.

El diagnóstico que surge de los datos coincide con lo que se observa en las fábricas. En las recorridas por plantas industriales y en el diálogo permanente con empresarios, se repite una misma postal: menor ritmo en las líneas de producción, turnos reducidos, máquinas detenidas y una creciente preocupación por la continuidad de la actividad.

“Lo que aparece en las estadísticas es exactamente lo que vemos todos los días en las fábricas: menos producción y más incertidumbre”, indicaron desde la UTN Buenos Aires.

Desde el Observatorio explicaron que 2024 no se toma como año de referencia central debido al fuerte reordenamiento macroeconómico que atravesó la economía y que impactó de manera directa y generalizada sobre la industria. “Fue un año atravesado por cambios profundos que afectaron a toda la actividad productiva, por eso ponemos el foco en las tendencias estructurales”, aclararon.

El análisis sectorial revela un escenario profundamente desigual. Algunas actividades vinculadas al petróleo, ciertos segmentos de equipos de transporte liviano y la industria alimenticia muestran crecimiento y aparecen como los principales motores actuales de la producción.

“Estos sectores representan una oportunidad concreta para el desarrollo productivo del país”, destacaron desde el Observatorio, aunque advirtieron que ese crecimiento “convive con una fuerte contracción en ramas históricas de la industria nacional”.

La baja de la obra pública, la retracción de la actividad metalmecánica y el aumento de las importaciones golpearon de lleno a la producción de minerales no metálicos, a los productos de metal y a la industria textil. Todas estas actividades registraron caídas superiores al 20% respecto de 2023. “Son sectores que históricamente impulsaron el entramado productivo y social del país y hoy están siendo los más afectados”, remarcaron.

El impacto sobre el empleo industrial es directo. En el último año se perdieron cerca de 29.000 puestos de trabajo y, si se compara con 2023, la caída supera los 45.000 trabajadores. Textiles y metalmecánica concentran la mayor parte de estas pérdidas. “La caída de la actividad se traduce de manera inmediata en pérdida de empleo, especialmente en sectores intensivos en trabajo calificado”, advirtieron desde el Observatorio.

El sector automotor refuerza esta señal de alerta. Si bien las ventas de vehículos crecieron, el impulso provino mayormente de unidades importadas. En contraste, la producción de vehículos nacionales cayó al 30% en 2025, frente al 58% registrado en 2023. “Se venden más autos, pero cada vez se producen menos en el país”, sintetizaron desde la UTN Buenos Aires.

Desde el Observatorio de Actividad Industrial sostienen que el crecimiento de sectores dinámicos no alcanza para compensar la caída de las industrias tradicionales. “Es imprescindible que el desarrollo de los sectores que hoy crecen esté acompañado por políticas que también cuiden e impulsen a la industria nacional”, subrayaron.

De cara a 2026, las proyecciones indican que energía, alimentos y transporte liviano continuarían en expansión. Sin embargo, la apertura de importaciones introduce un fuerte factor de incertidumbre. “La apertura genera dudas sobre la capacidad de sostener empleo y producción local en ramas como textiles, electrodomésticos, metalmecánica y automotriz nacional”, alertaron.

En este contexto, el riesgo excede a sectores puntuales. “La continuidad de esta dinámica no solo pone en riesgo actividades específicas, sino que amenaza al entramado productivo nacional en su conjunto”, afirmaron desde el Observatorio, al tiempo que recordaron que ese entramado “dio origen a la Universidad Tecnológica Nacional y articuló históricamente industria, trabajo calificado y movilidad social”.

Finalmente, desde la UTN Buenos Aires advirtieron sobre un escenario de largo plazo preocupante. “La combinación entre la retracción industrial, la pérdida de empleo y el debilitamiento del sistema universitario y de la inversión en investigación y desarrollo configura un círculo vicioso”, señalaron. Y concluyeron: “Menos industria implica menos demanda de profesionales, y menos universidad y ciencia implican menos capacidades para sostener y transformar esa industria, afectando no solo el presente sino el futuro productivo del país”.