(Por redacción País Productivo) La severa crisis que vive la industria láctea por los malos manejos, la caída del consumo y la suba de costos sigue dejando víctimas en el camino, incluso empresas emblemáticas y de peso.
En este caso, la Justicia decidió la quiebra de Lácteos Conosur, controlante de La Suipachense, sumándose así a otras compañías como ARSA, que corrió la misma suerte hace pocos días.
De esta manera, la firma emblemática del oeste de la provincia de Buenos Aires cierra sus puertas, dejando a 140 personas en la calle en un pueblo altamente dependiente de esta industria.
La decisión la tomó el Juzgado en lo Civil y Comercial de Mercedes ante el incumplimiento del acuerdo preventivo homologado, además de que la empresa se encuentra totalmente paralizada, con cheques rebotados por $8.500 millones y la imposibilidad de generar nuevos recursos.
El solicitante de la quiebra fue el acreedor Watt’s S.A. “por la falta de cumplimiento del acuerdo concordatario, requiriendo que se intime a la concursada bajo apercibimiento de decretarse la quiebra”.
A partir de esto, la Justicia dictó una serie de medidas para preservar los activos de la empresa: ordenó al Banco Central comunicar la medida a todas las entidades financieras y verificar si la firma posee cuentas o cajas de seguridad; impidió la salida del país al presidente de la empresa; inhabilitó los bienes de la firma; clausuró la planta y sus oficinas; incautó documentación; y garantizó el resguardo de los bienes, si es necesario, por la fuerza, entre otras medidas.
Así, La Suipachense, quebrada e intervenida por la Justicia, se suma a la triste realidad que atraviesa el sector y que tiene empresas referentes como SanCor y Lácteos Verónica cerca de correr la misma suerte, como consecuencia de malas administraciones, políticas públicas erradas, la caída del consumo y la suba de costos.
