En enero de 2024 el Estimador mensual de la actividad económica (EMAE) registró una caída de 4,3% en la comparación interanual (ia), y de 1,2% respecto a diciembre en la medición desestacionalizada (s.e.), de acuerdo al informe del Indec

Se trata del primer mes que refleja pleno el resultado de las políticas del gobierno de Javier Milei, y el tercer en retración ya que 2023 cerró con una baja interanual de 4,5% en diciembre y 0.9% en noviembre.

En enero de este año, con relación a igual mes de 2023, solo cinco sectores de actividad que conforman el EMAE registraron subas en enero, entre los que se destacan Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+11,1% ia) y Explotación de minas y canteras (5,2% ia).

El sector Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+11,1% ia) fue a su vez el de mayor incidencia positiva en la variación interanual del EMAE, seguido por Explotación de minas y canteras (+5,2% ia).

Por su parte, diez sectores de actividad registraron caídas en la comparación interanual, entre los que se destacan Construcción (-16,9% ia), Pesca (-13,5% ia) e Intermediación financiera (-12,6% ia). Asimismo, Industria manufacturera (-11,3% ia) y Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-8,2% ia) aportan 2,7 puntos porcentuales a la caída interanual del EMAE.

Con un período de nov-23 a ene-24 de sensibles caídas, la economía se encuentra en niveles de actividad similares a los de marzo 2021, apenas salida de la pandemia del COVID.

La recesión que comenzó a fines del año pasado se vio significativamente agravada por la corrección del tipo de cambio oficial que redundó en la disminución del salario real.

Aunque se espera que esta tendencia a la baja se modere, dado que ya está partiendo de niveles más bajos y debido a la posible recuperación del sector agrícola tras la sequía del año pasado, las perspectivas para la actividad económica siguen mostrando un escenario recesivo.

Los analistas anticipan nuevas correcciones en los precios relativos, ya sea para salir de las restricciones cambiarias o para ajustar las tarifas, lo que podría impactar tanto en la producción como en el consumo.

Además, no se identifica un motor claro que pueda impulsar un crecimiento futuro en forma de «V». El consumo está debilitado, las exportaciones no responden rápidamente a los incentivos derivados de la depreciación del tipo de cambio y además esta ventaja competitiva está empezando a disiparse por el nivel de nominalidad.

No se espera un aumento significativo de las inversiones debido a un cambio en las expectativas. Y la tracción del gasto público se enfrenta al objetivo del gobierno de reducir el déficit fiscal

En resumen, la expectativa es una caída de la actividad en torno a 4,5% para este año. Este escenario incluye el éxito del Gobierno en lograr coordinar expectativas y estabilizar la economía, tal que implique una recuperación de la actividad en los últimos meses del año.