(Por redacción País Productivo) No pinta bien el año para el sector exportador cárnico argentino. Tras conseguir un récord absoluto en envíos en 2024, los tres primeros meses del presente parecen que la meta de superar ese logro, por el momento, parece difícil, si bien recién arranca 2025.
Según informó el Consorcio de Exportadores de Carne (ABC), en marzo las exportaciones de este producto se hundieron un 36,1% interanual hasta alcanzar las 43.400 toneladas peso producto, mientras que los ingresos retrocedieron un 20,1% para ubicarse en US$ 243,6 millones.

El problema es que no solo se registró una fuerte contracción respecto a marzo de 2024, sino también en comparación con febrero pasado. Según el informe, la merma en los embarques fue del 17,2% en volumen y del 20,1% en valor.
Este dato llama la atención, ya que febrero había mostrado cierta recuperación respecto a enero, que había sido un mes bastante malo. En el sector no solo se habla de menores envíos a China y Europa y una caída de precios – ínfima -, sino también en el poco interés de los exportadores de concretar negocios en marzo, a la espera de una corrección en el tipo de cambio.
«Retuvieron o postergaron negocios, esperando un dólar más alto», deslizó un analista del sector cárnico, pero «no les salió y ahora reavivaron las ventas: abril va a venir bien». Así, esperan que los embarques crezcan, por lo menos, un 50% respecto a dicho mes.
Abiertamente, las autoridades de ABC venían pidiendo una «readecuación» del tipo de cambio hace ya varios meses, argumentando falta de competitividad.

«Les salió el tiro por la culata», era el comentario de los analistas. Y parece que sí, porque si bien se liberó el cepo y se estableció un esquema de flotación entre bandas de $1.000 y $1.400, los movimientos del dólar – excepto el primer día – tendieron a la baja. De hecho, hoy cotiza por debajo del «dólar blend» para los exportadores – que había cerrado a $1.130 el viernes pasado, último día de existencia de este tipo de cambio – y el Gobierno está decidido a que se ubique más cerca todavía de la banda inferior.
Pero más allá de todo esto, lo cierto es que los números del primer trimestre son decididamente malos: el volumen despachado cayó 28,4% hasta las 142.467 toneladas, mientras que los ingresos registraron una merma del 7,5% a US$ 694,4 millones.
Mercado interno
Ahora bien, si esa carne no va al exterior, ¿está en condiciones el mercado interno para absorberla?
Según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de las Carnes (Ciccra), si se toma el promedio móvil de los últimos 12 meses, o sea, cuanto se destino al mercado interno en ese lapso de tiempo, que es el cálculo que más se le acerca a la realidad del consumo, se puede observar que hay una caída en la ingesta del 2,7%. Esto es 1,3 kilos menos de carne por habitante al año.

Además, hay que analizar cómo impactará la suba de los precios de los diferentes cortes en el consumo, que vienen incrementándose de forma considerable en los últimos meses.
Solo en marzo, «el ritmo de aumento del precio de los cortes vacunos perdió impulso, pero todavía fue importante», indicaron desde Ciccra.
Con relación a febrero la suba promedio llegó a 6,4%. El cuadril fue el corte que lideró el proceso (+8,5%), seguido por paleta (+7,5%), nalga (+7,1%), asado (+4,7%), carne picada común (+4,0%), y la caja de hamburguesas congeladas (+2,9%).
