(Por redacción País Productivo) Hay optimismo en el Gobierno respecto a lo que pueda suceder con la economía y con la exportaciones argentinas en los próximos 10 años, apoyado principalmente en tres sectores claves como el agro, la minería y el sector energético.

Y es tan buena esa visión sobre cómo se pueda desenvolver la matriz productiva de país, que el canciller Pablo Quirno estimó que el país podrían incrementar sus exportaciones en nada menos que 100.000 millones hacia 2032 o 2033 apoyado en dichos complejos.

El funcionario expuso este panorama durante el Foro Económico Argentino-Israelí, realizado en el Palacio Libertad, donde compartió escenario con su par israelí, Gideon Sa’ar, acompañado por una amplia delegación empresarial.

En su intervención, Quirno destacó los avances del programa económico impulsado por el presidente Javier Milei, al que atribuyó haber evitado “una crisis terminal”. Sin embargo, subrayó que el desafío central es recuperar la credibilidad internacional. Para ello, aseguró que el país deberá generar condiciones estables y previsibles para atraer inversiones, similar a las que ofrece actualmente el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).

El canciller enfatizó que sectores como la minería requieren marcos de largo plazo debido a que “las grandes inversiones tienen un período de maduración que excede el tiempo político”. Por eso, insistió en la importancia de contar con un régimen especial avalado por el Congreso que otorgue certidumbre más allá de los ciclos gubernamentales.

En materia de comercio exterior, Quirno resaltó el rol del sector energético como motor del ingreso de divisas. Explicó que el superávit energético acumulado hasta ahora asciende a USD 6.000 millones y proyectó que para fin de año alcanzará los USD 8.000 millones. De cara al mediano plazo, estimó que en un plazo de tres años ese superávit podría trepar a USD 25.000 millones.

También destacó el desempeño del sector agropecuario, cuyas exportaciones ascienden actualmente a USD 25.000 millones. En esa línea, afirmó que en el futuro cercano el país podría experimentar un crecimiento similar a “tener otra pampa”, si se suma el impulso energético y la eventual eliminación de retenciones que, según indicó, potenciaría significativamente las ventas al exterior.

Al analizar la balanza comercial, Quirno remarcó que el sector energético explicó el 88% del superávit registrado en los primeros diez meses del año. “De cada 10 dólares del superávit de este año, 9 se deben al diferencial que aportó Vaca Muerta”, advirtió, y agregó que sin ese aporte el país habría enfrentado un déficit comercial.

El canciller también proyectó un crecimiento exponencial en la minería, sector que actualmente genera apenas US$ 4.000 millones, muy lejos de los casi US$ 50.000 millones que exporta Chile. “En un período de cinco, seis o siete años vamos a tener US$ 25.000 millones de exportaciones mineras”, anticipó.

Finalmente, Quirno aseguró que la combinación del impulso energético, el desarrollo minero y el crecimiento del agro sin retenciones permitirá alcanzar la meta de los USD 100.000 millones adicionales en exportaciones anuales. “La sociedad está apostando a este cambio”, concluyó, al destacar el respaldo social al nuevo modelo económico.