(Por Juan Manuel Colombo) Un gran «engaña pichanga». Eso fueron las retenciones 0%. O por lo menos, una parte importante del campo lo define así.

La medida, que fue anunciada este lunes y que tenía un plazo de vigencia hasta el 31 de octubre o lograr acumuladar Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) por US$ 7.000 millones, no llegó a durar 72 horas, ya que los exportadores, con una avidez pocas veces vista, apuraron el registro y alcanzaron el monto tan buscado por el Gobierno en tiempo récord, lo cual levantó suspicacias en el campo.

Según la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, en menos de tres días se inscribieron DJVE por US$ 7.012.598.143. De ese total, US$ 4.180,9 millones el martes y US$ 2.831,7 el miércoles. Son números históricos. De ese total, poco más de US$ 5.600 millones corresponden al complejo sojero, seguido por US$ 682 millones del triguero y US$ 409,1 millones del de maíz, como los más importantes.

Ahora bien, la pregunta del millón, cuyas respuestas solo son especulaciones casa vez más ciertas, es por qué hubo tamaña celeridad en la anotación de DJVE teniendo en cuenta dos factores: en primer lugar, había tiempo hasta finales de octubre y segundo, cuando los exportadores registran futuros despachos, deben acreditar la mercadería, cuestión muy difícil de realizar en tan corto tiempo.

Algo o alguien apuró las cosas y tiene nombre y apellido: Scott Bessent, el secretario del Tesoro de Estados Unidos. Es que mientras el funcionario de Donald Trump anunciaba una ayuda financiera excepcional e histórica para sostener al gobierno de Javier Milei, los chinos ya llevaban compardos 20 barcos de soja argentina en detrimento de Estados Unidos.

La presión de los farmers no tardó en llegar: “La frustración es abrumadora. Los precios de la soja en Estados Unidos están cayendo, la cosecha está en marcha, y los agricultores leen titulares no sobre asegurar un acuerdo comercial con China, sino sobre que el gobierno de Estados Unidos está otorgando US$ 20.000 millones en apoyo económico a la Argentina mientras ese país reduce sus impuestos a la exportación de soja para vender 20 cargamentos de soja argentina a China en solo dos días”, dijo Caleb Raglan, presidente de la Asociación Americana de Soja.

Y Bessent no tardó en reaccionar: “Estamos trabajando con el gobierno argentino para poner fin a la exención fiscal para los productores de materias primas que convierten divisas”, afirmó su cuenta de X.

Más allá de la flagrante y abierta intromisión en cuestiones de política económica interna, que evidentemente no sonrojó a nadie, la eliminación de retenciones tenía el boleto picado y así lo entendieron en la exportación, o quisieron que así lo entendieran.

Las cuentas no le cierran a La Rural

Ahora bien, en el campo vieron con asombro la rápidez con la cual los exportadores anotaron las DJVE y lo efímera que fue la eliminación de retenciones para ellos, ya que bajo ningún punto de vista el volumen de ventas de los productores alcanzaban a cubrir ese monto a liquidar.

Así, la Sociedad Rural Argentina (SRA) – que vio cómo le salió el tiro por la culata debido a su abierta afinidad al Gobierno nacional – comenzó a hacer números, y las conclusiones fueron que los productores no le estaban sacando jugo a la medida, sino que el negocio lo estaba haciendo la exportación.

De esta manera, en La Rural aseguran que solo un tercio de los US$ 7.000 millones registrados por los exportadores para embarcar corresponde a mercadería originada en la venta de los agricultores a las carealeras.

La entidad realizó un relevamiento en base a los datos cargados en el SIO Granos hasta las 10 de ayer, donde verificaron que los productores comercializaron en este período – esto es, 72 horas que duró la medida – 6,2 millones de toneladas de soja, maíz, trigo, sorgo, cebada y girasol.

«Este volumen equivale a U$S 2.277 millones a valores FOB, apenas el 33% de los U$S 7.000 millones de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) establecidos como objetivo para la finalización del programa», sostuvo el trabajo.

Dicho de otra manera, la gran mayoría de lo que se exportará no fue comprada a los productores – por lo menos, no todavía -, lo que sugiere que esta mercadería o se comprará en un futuro con precios afectados por las retenciones o fueron compradas con anterioridad a la medida. En todos los casos, los exportadores deben acreditar la mercaderia a embarcar una vez registrada la DJVE.

Pero por otro lado, la SRA remarcó que «las operaciones se concretaron a precios inferiores a la capacidad teórica de pago (FAS teórico), lo que refuerza la necesidad de ajustar la medida».

«Por el elevado volumen de DJVE registradas en relación con lo efectivamente comprado por los exportadores, será clave analizar la legitimidad de esas declaraciones, así como la capacidad de pago, y definir cómo avanzaremos en nuestras operaciones en adelante», por lo cual subrayaron la necesidad «de contar con mayor previsibilidad respecto del valor futuro de nuestros productos. Solo así podremos planificar con eficiencia nuestra inversión, producción y comercialización, asegurando condiciones más justas para los productores».

Un premio extraordinario para los exportadores

Si bien solo algunos productores obtuvieron un beneficio parcial de la medida, lo cierto es que los exportadores lo percibieron en su plenitud.

Según un trabajo del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), fueron un puñado de empresas las que obtuvieron ganancias extraordinarias con la medida de corta vida, calculadas en unos US$ 1.500 millones.

«Estamos hablando de Cargill, cuyo beneficio ascendió a US$ 328 millones. LDC, que sumó unos US$ 222 millones, COFCO y AGD, con un ahorro de DEX por casi US$ 200 millones cada una, Bunge y Molinos, con beneficios de US$ 167 y 151 millones respectivamente, entre las principales», indicó el trabajo de CEPA.

En definitiva, «esos US$ 1.500 millones —que correspondían a retenciones por embarques de granos valuados en US$ 7.000 millones— no ingresarán a las arcas del Estado y muy probablemente no se traduzca en un beneficio de magnitud semejante a los productores. Esas ventas al exterior que registraron las cerealeras en menos de 48 horas, corresponden a cantidades que no guardan relación con las compras de granos que se dieron en estos días según los registros del SIO-granos (SAGyP – CNV), con lo cual se trata de cantidades que no están en sus inventarios y que irán comprando con el pasar de los días», marcó el informe.

Así, en los hechos, «se trata de una ganancia extraordinaria que embolsarán las multinacionales del agro a cambio de un mínimo costo financiero, en relación a la ganancia extraordinaria que les representa, por las líneas de crédito para la liquidación anticipada de las divisas en el mercado de cambios. Un premio nada desdeñable por anticiparle a Milei los US$ 7.000 millones que necesita para contener la cotización del dólar de cara a las elecciones por exportaciones que se producirán a lo largo de varios meses. Pan para hoy y hambre para mañana», concluyeron desde CEPA.