Ya no hay sector de la economía que no se vea duramente afectado por la crisis, cuyo impacto en el consumo repercutió en una fuerte caída de la actividad. Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de las Carnes (Ciccra), durante abril la faena de bovinos cayó 9,1%, apenas superando las 1,07 millones de cabezas, mientras que el volumen destinado al mercado interno se ubicó como el más bajo de las últimas tres décadas.
Si bien respecto a marzo hay una leve recuperación en el nivel de actividad del 3,8%, abril «continuó siendo muy inferior a la de igual mes del año previo. La caída interanual se explicó por la liquidación
de vientres que forzó la intensísima sequía registrada en ‘21-’23, lo que se tradujo en un menor
número de vientres a preñar. A ello se agregó el impacto negativo de la falta de agua y alimento sobre los índices de preñez/parición, lo que provocó una menor zafra de terneros durante el corriente año», explicaron desde Ciccra.

En el cuatrimestre enero-abril de 2024 operaron 353 establecimientos que faenaron un total de 4,34 millones de cabezas de hacienda vacuna. En términos interanuales la faena disminuyó 8,1% (-9,1% si se corrigen los datos por el número de días laborables), es decir que resultó menor en 382,5 mil cabezas.
En este período, la producción fue equivalente a 988 mil tonelada res con hueso (tn r/c/h) de carne, lo que arrojó una baja de 7,7% interanual.
La oferta de carne vacuna se contrajo en 82,4 mil tn r/c/h entre los primeros cuatro meses de 2023 y 2024.
El consumo aparente de carne vacuna habría sido equivalente a 663,4 mil tn r/c/h y se habría ubicado 17,5% por debajo del registrado en el primer cuatrimestre del año pasado (-141,1 mil tn r/c/h).
Nuevamente, habría sido el registro más bajo de las últimas tres décadas.
Con estos guarismos, el consumo aparente de carne vacuna por habitante habría sido
equivalente a 42,4 kilos/año en el primer cuatrimestre de 2024, resultando 18,5% menor al
registrado en igual lapso de 2023 (-9,6 kg/hab/año).