La venta por parte de los productores de la cosecha gruesa, más precisamente soja y maíz, continúa dándose a un ritmo atípico, sobre todo en el caso del grano amarillo. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la cantidad de mercadería comprometida que todavía no cuenta con un precio cerrado y establecido alcanza «máximos históricos» para esta época del año.

Si bien recién se lleva cosechado el 25% del área apta y que ya se comprometió comercialmente el 40% de la producción estimada, en línea con el 41% promedio de los últimos cinco años y por encima del 34% anotado a la misma altura del año anterior, el porcentaje de las compras “a fijar”, a las que aún no se le ha puesto precio en firme, representa un máximo histórico del 39% de las operaciones a la fecha.
«Las dos hojas de la tijera que recortan los incentivos para ponerle precio a la cosecha son, por un lado, precios internacionales de commodities agrícolas que se encuentran, en términos generales, aún por debajo de los vigentes en los últimos tres años, y, por el otro, un tipo de cambio real que ha perdido competitividad en los últimos meses», explicaron desde la BCR.
En efecto, el tipo de cambio real “Dólar Agro”, actualizado por CER, viene viendo reducida su competitividad obtenida con el último salto devaluatorio, encontrándose de hecho en el nivel más bajo desde abril de 2023.
