La industria textil e indumentaria argentina atraviesa una crisis profunda que ya acumula un año consecutivo de contracción. Según la última Encuesta de Coyuntura de la Fundación Pro Tejer, la actividad cayó en promedio un 16% en el cuarto trimestre de 2024 en comparación con el mismo período del año anterior. Esto generó una fuerte pérdida de empleo y una reducción significativa en la producción y las ventas.
El informe revela que el 65% de las empresas del sector tomaron medidas que afectaron negativamente al empleo, incluyendo despidos, suspensiones y reducción de horas extras. Además, el 47% de las firmas reportó una disminución en su plantilla laboral respecto a diciembre de 2023, mientras que solo un 9% logró aumentar el número de trabajadores. Este deterioro contrasta con los primeros meses del año, cuando solo el 20% de las empresas informaban reducción de empleo.
Factores que explican la crisis
Entre las causas principales de la caída de la actividad, el informe señala la pérdida del poder adquisitivo de la población, que afecta el consumo y, en consecuencia, la producción. Ocho de cada diez empresas encuestadas identificaron este factor como determinante. También se mencionan el crecimiento de las importaciones, la apreciación del tipo de cambio y la incertidumbre macroeconómica como obstáculos significativos para la recuperación del sector.
A esto se suma un nivel alarmante de capacidad ociosa en las fábricas, lo que ha llevado a que siete de cada diez empresas no realicen inversiones en 2024 y que seis de cada diez tampoco planeen hacerlo en 2025. La falta de inversión pone en riesgo la sostenibilidad del sector a mediano plazo, una industria que emplea a más de 540.000 personas en todo el país y sustenta a aproximadamente dos millones de argentinos.
Dificultades en la exportación y problemas de financiamiento
La situación del sector no mejora en el ámbito internacional. Solo tres de cada diez empresas han logrado exportar en los últimos cinco años, y la mayoría enfrenta dificultades debido a la apreciación cambiaria, la presión tributaria, los costos logísticos y las trabas burocráticas. Además, un 30% de las empresas ya experimenta dificultades para cumplir con pagos corrientes como impuestos, salarios y costos de proveedores, lo que agrava el panorama.
Las políticas que reclama el sector
Frente a este escenario, la industria textil demanda medidas urgentes para evitar mayores cierres de empresas y la consecuente pérdida de empleo. Ocho de cada diez empresarios encuestados consideran clave avanzar en una reforma tributaria que alivie la carga fiscal sobre la producción, mientras que un porcentaje similar cree necesario mejorar el poder adquisitivo de la población para reactivar el consumo interno.
Otras medidas solicitadas incluyen programas de financiamiento al consumo, como el plan «Ahora 12», y políticas de protección contra la competencia desleal de importaciones. Además, el sector considera que es urgente corregir el tipo de cambio para mejorar la competitividad de los productos nacionales.
Perspectivas para 2025
Pese a la gravedad de la crisis, la mayoría de las empresas esperan una recuperación moderada en 2025, confiando en una reactivación del consumo y de la actividad industrial. Sin embargo, advierten que, sin una estrategia integral que combine estabilidad macroeconómica, medidas anticíclicas y políticas de competitividad, la industria textil podría seguir perdiendo terreno.
En este contexto, el sector textil subraya su importancia estratégica para la economía argentina, tanto por su capacidad de agregar valor como por su rol en la generación de empleo a nivel nacional. La urgencia de políticas efectivas es clave no solo para salvar a la industria, sino para evitar que miles de familias pierdan su principal fuente de sustento.
