(Por redacción País Productivo) El Gobierno nacional buscará bajar la fuerte incertidumbre y la tensión cambiaria que se espiralizó en las últimas semanas con la puesta en marcha de la Fase 2 de su plan económico, que supondrá el traspaso total de la deuda del Banco Central de la República Argentina (BCRA) al Tesoro Nacional para cerrar la «última canilla» de emisión de pesos y así reducir los niveles de inflación.
No obstante el relato oficial marca que de esta manera se podrá «converger» hacia un índice mensual de inflación del 2% (el mismo nivel de devalaución mensual pautada), el Gobierno nacional deberá emitir las nuevas Letras Fiscal de Liquidez (LeFi) para poder pagarle a los bancos, por lo cual el único cambio será que ya no será el BCRA el que pagara sus obligaciones con emisión, sino que será el Tesoro con un mayor ajuste fiscal.
Así, el Gobierno nacional deberá hacerse cargo de una deuda mayor a $11 billones que estaban en el pasivo del BCRA a través de los denominados «pases» en poder de los bancos.
Ahora la atención se centrará en cuál será la agilidad con la que cuenta el sistema a la hora de que las entidades financieras pretenden hacerse con el interés, el cual se devengará de manera diaria, sino también en que ocurrirá con la tasa de interés de referencia, que seguirá decidiendo el BCRA, y teniendo en cuenta que la autoridad monetaria ya no tendrá que emitir para pagarlas.
De esta manera, se abre una nueva expectativa para el mercado financiero y los resultados cambiarios, ya que en las últimos meses se registró una fuerte suba en las cotizaciones de los dólares financieros y el ilegal, generando un incremento en la brecha con el precio del dólar oficial.
