(Por redacción País Productivo) El Gobierno continúa con su proceso de privatización de activos y empresas públicas, y en este caso, la próxima a venderse será Nucleoeléctrica Argentina (NASA), que actualmente opera las centrales nucleares de Atucha I y II y Embalse.

«Se va a firmar el decreto que da a inicio al proceso de privatización parcial de Nucleoeléctrica Argentina S.A., empresa que fue incluída dentro de la ley Bases como una de las sujetas a ser privatizadas», indicó el Vocero Presidencial, Manuel Adorni.

En su tradicional conferencia de prensa en Casa Rosada, Adorni explicó que «el proceso consiste en la venta del 44% de las acciones en bloque mediante una licitación pública nacional e internacional».

Asimismo, el funcionario detalló que se llevará a cabo «un programa de propiedad participada de hasta el 5% del capital accionario, mientras el 51% restante quedará en manos del Estado nacional».

Actualmente, el 79% de la empresa está en manos del Ministerio de Economía, el 20% corresponde a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el 1% a Energía Argentina (Enarsa).

Según argumentó Adorni, la venta de parte de la empresa que opera las centrales nucleares es parte de  «uno de los principales objetivos del plan nuclear argentino, a cargo de Damian Reidel, que consiste en promover la inversión privada dentro del sector con el objetivo de lograr la construcción del primer reactor modular argentino, la extensión de vida de nuestras centrales, impulsar la minería de uranio entre otras cuestiones».

Actualmente, las tres centrales tienen una potencia instalada de 1.763 MW y generan cerca del 7% de la energía eléctrica consumida en el país. Asimismo, se trata de una de las pocas empresas estatales con superávit, con un resultado financiero positivo de $17.234 millones en el primer trimestre.

En este sentido, desde la Secretaría de Energía indicaron que durante 2023 NASA recibió transferencias de capital no reintegrables por parte del Estado Nacional por un valor de $700 millones (aproximadamente USD 2 millones a noviembre de ese año), mientras que en 2024 no recibió ninguna transferencia, «lo que marca un cambio en la política de financiamiento hacia un modelo de mayor participación privada».

«La incorporación de inversión privada es clave para ampliar el acceso a capitales, diversificar riesgos y garantizar la continuidad de las operaciones de manera eficiente y competitiva. Este esquema permitirá asegurar los fondos necesarios para proyectos estratégicos como la extensión de vida de la Central Nuclear Atucha I, que prevé su reingreso al mercado en 2027, y el Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Gastados II (ASECG II)», marcaron desde la cartera nacional.

De esta manera, «el Gobierno Nacional reafirma su compromiso con el desarrollo del sector nuclear argentino, asegurando el control estatal sobre una empresa estratégica y al mismo tiempo potenciando su crecimiento con la incorporación de capital privado», concluyó el comunicado.