(Por redacción País Productivo) Era previsible: la Cámara de Diputados, con 129 votos a favor, 108 en contra y 6 abstenciones, avaló el Decretro de Necesidad y Urgencia (DNU) del Gobierno nacional para sellar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
En una sesión más que caldeado, tanto adentro como afuera del Congreso, donde los cruces entre los legisladores estuvieron a la orden del día, el Presidente Javier Milei obtuvo el apoyo político que necesitaba para cerrar las negociaciones con el Fondo y obtener un nuevo préstamo que engroce las arcas del Banco Central (BCRA).
Si bien la letra chica del acuerdo aún no se conoce, ni tampoco cuál será el monto que recibirá Argentina por parte del organismo internacional, el DNU impulsado por Milei y Caputo habla de un programa de Facilidades Extendidas. Esto quiere decir que los plazos para cancelarlo y el período de gracia son más largos que en los programas convencionales del FMI.
De hecho, el período de gracia será de entre 4 y 5 años, en los cuales Argentina no tendrá que realizar pagos.
Por otro lado, si bien ni el Gobierno ni el FMI dio a conocer el monto que se está negociando, especulaciones privadas hablan que serán entre US$ 20.000 y US$ 25.000 millones, lo cuales serán destinados en gran medida a la renovación de vencimientos de deudas existentes y otra parte a la cancelación de letras intransferibles del BCRA.
Ayer, el ministro de Economía, Luis Caputo, dio algunos detalles sobre cómo serán los desembolosos y para qué se usarán. «El objetivo de ir al FMI es tener una moneda sana y continuar con el proceso de desinflación. Para eso hay que tener un BCRA con un balance solido. Durante este ultimo año nos encargamos de sanear los pasivos del BCRA y equilibramos ese sobrante de pesos. Falta que estos pesos estén bien respaldados y para eso vamos a usar el prestamo del fondo», dijo en una entrevista brindada al A24.
«Uno va al FMI cuando la cuestión macroeconómica está desordenada, no tiene financiamiento, tiene déficit fiscal y hay desorden monetario. Entonces te pide ciertas condiciones, como orden fiscal y monetario y te da un tiempo para lograrlo y contra eso te da plata para que se pueda seguir con las operaciones. ¿Qué es diferente esta vez? Todo ese ajuste ya lo hicimos el año pasado, estamos en un caso atípico. Es un gobierno que es más ortodoxo que ellos: el ajuste ya se hizo y ahora viene la parte de la capitalización (del BCRA)», sostuvo el titular del Palacio de Hacienda.
Ese dinero, que se utilizará para engrosar las arcas de la autoridad monetaria, tendría que permitirle al Gobierno poder liberar el cepo cambiario, aunque Caputo volvió a ratificar que para que eso suceda, tienen que estar dadas las condiciones macroeconómicas.
«Esta el debate si Argentina puede flotar (flotación cambiaria) o no. No hay una definición si un país puede hacerlo o no. Uno puede flotar en tanto tenga su economía sana. Eso tipicamente salió mal en Argentina, porque siempre tuvimos déficit, financiándolo con emisión, que se volcaba al dólar. Argentina puede flotar siempre y en cuanto tenga las condiciones necesarias», dijo.
Pero otro concepto de vital importancia para la población que deslizó Caputo es qué sucederá en lo que respecta al tipo de cambio una vez que se reciba la plata del FMI o se libere el cepo cambiario. En este sentido afirmó que «lo que hagamos no va a afectar a la gente. Nosotros pusimos la macro en en orden y ahora estamos recapitalizando el BCRA para crear las condiciones para cuando liberemos las restricciones cambiarias y ahí pueden estar seguros que no va a haber un salto devaluatorio».
En los próximos días, una misión del Gobierno nacional partirá hacia Washington para terminar de cerrar los aspectos técnicos del acuerdo. Allí, se podrá saber a ciencia cierta cuánto dinero va a recibir Argentina y bajo qué condiciones.
