(Por redacción País Productivo) Si bien ayer por la noche la Casa Blanca anunció el acuerdo comercial entre Estados Unidos y Argentina, que fue celebrado por el Gobierno, lo cierto es que la comunicación hace hincapié en los beneficios que obtendrán los productos estadounidenses, más que las ventajas que que tendrán los de nuestro país.
Un punto central en toda esta historia es que todavía resta saber la «letra chica» del entedimiento marco, como así también que el Gobierno de Javier Milei comunique de manera puntillosa en qué se beneficia Argentina en esta nueva relación bilateral comercial, que, dicho de paso, podría tener cierta retisencia en el ámbito del Mercosur.
El acuerdo comprende una serie de capítulos, como la eliminación de aranceles, de las barreras no arancelarias, normas y evaluaciones de conformidad, propiedad intelectual y accesos a mercados agrícolas, entre los principales.
Primero hagamos un repaso de qué le exporta Argentina a Estados Unidos como para poder ir viendo los potenciales beneficios que obtendría el país.
Las exportaciones totales de Argentina en 2024 a la principal potencia del globo alcanzaron los US$ 6.464 millones, donde «combustibles y derivados» significaron el 35,3% del total, seguido por minerales (11,8%), aluminio y sus manufacturas (8,2%), grasas y aceites (4,7%), preparaciones de hortalizas y frutas (3,3%) y pescados y frutos de mar, bebidas alcohólicas y carne (3,1%).
Ahora bien, en lo que se refiere a eliminación de aranceles, el acuerdo plantea que «ambos países abrirán sus mercados recíprocos para productos clave. Argentina otorgará acceso preferencial a los mercados estadounidenses para las exportaciones de bienes, incluidos ciertos medicamentos, productos químicos, maquinaria, productos de tecnología de la información, dispositivos médicos, vehículos automotores y una amplia gama de productos agrícolas».
«En reconocimiento del ambicioso programa de reformas de Argentina y sus compromisos comerciales, y en consonancia con el cumplimiento por parte de Argentina de los requisitos pertinentes de seguridad económica y de la cadena de suministro, Estados Unidos eliminará los aranceles recíprocos sobre ciertos recursos naturales no disponibles y artículos no patentados para uso en aplicaciones farmacéuticas», agrega el escrito.
Además, «Estados Unidos podrá considerar positivamente el efecto que el Acuerdo tiene sobre la seguridad nacional, incluso teniéndolo en cuenta al adoptar medidas comerciales en virtud de la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, enmendada (19 U.S.C. 1862). Asimismo, ambos países se han comprometido a mejorar las condiciones de acceso bilateral y recíproco a los mercados de carne de res».
En estos puntos pueden abrirse ciertas oportunidades para nuestro país. Por ejemplo, en un mercado clave para el acero y el aluminio argentino, Estados Unidos podría eliminar los aranceles del 50% que hoy pesan sobre estos productos, como así también el del 10% que poseen productos como el vino.
También podría retomarse la cuota de 180.000 toneladas de acero y alumino, mientras que en carne vacuna, se ampliaría el cupo de 20.000 a 80.000 toneladas, como anticipó MIlei. También hay expectativas en la industria farmacéutica respecto a los «artículos no patentados».
Otro caso es el tema de las exportaciones argentinas de biodiésel, sobre la que pesa medidas antidumping, cerrando prácticamente dicho mercado, que era el principal destino de las embarques de nuestro país.
En cuanto al comercio de productos agropecuarios y agroindustriales, Estados Unidos lleva, a priori, las de ganar: “Argentina ha abierto su mercado al ganado bovino vivo estadounidense, se ha comprometido a permitir el acceso al mercado de las aves de corral estadounidenses en el plazo de un año y ha acordado no restringir el acceso al mercado de los productos que utilizan ciertos términos para quesos y carnes”, indicó el comunicado oficial estadounidense.
Además, marcaron que “Argentina simplificará los procesos de registro de productos para la carne de res, los productos cárnicos, las vísceras de res y los productos porcinos estadounidenses, y no aplicará el registro de instalaciones a las importaciones de productos lácteos estadounidenses”.
En este punto habrá que ver qué sucede, aparte de la carne vacuna, con el vino, limones, cítricos dulces y la miel, que tienen en Estados Unidos uno de sus principales mercados. No obstante, en principio, el acuerdo parece muchísimo más positivo para el país norteamericano que para Argentina.
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