*Por Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC).
La soja y los productos industrializados de la soja son los principales generadores de divisas del país. Sin embargo, las exportaciones del primer sector exportador están estancadas desde hace 15 años.
Efectivamente, la producción de soja en Argentina desde la campaña 2012/13 a la actual se mantuvo estable con una leve tendencia decreciente, mientras que Estados Unidos creció un 37% y Brasil un 88% en el mismo periodo. Paraguay es otro caso relevante pasando de producir 4 millones de toneladas de soja en el 2011/12 a 11 millones en la actual campaña representando un 160% de incremento.
La molienda de soja sigue la misma tendencia. En el mismo periodo considerado Argentina mantuvo estable la molienda de soja, mientras que Brasil y Estados Unidos incrementaron su molienda en un 53 y 36% respectivamente.
Es de destacar las inversiones en marcha en Estados Unidos para el incremento de capacidad de molienda, traccionada por la demanda de aceite para la producción de Biodiesel Renovable o HVO (Aceite Vegetal Hidrotratado) y SAF (Biocombustible Sustentable de Aviación), y sustentados por políticas públicas de reducción de emisiones.
La producción mundial de biodiesel en el periodo 2014 a 2023 se duplico prácticamente pasando de 30 a 58 millones de toneladas. Brasil incremento su producción en un 170% pasando de 3 a más de 8 millones de toneladas de producción, Estados Unidos un 144% y Argentina redujo su producción en un 10% considerando el mismo periodo.
Argentina necesita revertir esta situación de estancamiento en la que se encuentra la agroindustria asociada a la cadena sojera nacional. La revisión a la baja de la política de retenciones, el dragado de Hidrovia a 44 pies (hoy 34), reemplazo de la actual Ley de Biocombustibles, permitiendo la participación de todos los agentes productivos e incrementando el uso de biodiesel de manera eficiente en sintonía con los países de la región, son algunos de los pasos que se presentan como necesarios.
Recientemente la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) demostró en un estudio de impacto económico y fiscal que bajar retenciones de la soja del 33 al 25% generaría en una campaña un aumento en 900 mil has el área sembrada con soja, no generando desplazamiento de área para otros cereales.
Esta expansión de la siembra no necesariamente se traduce en crecimiento de la demanda total del suelo, dado que se incluye el doble cultivo. La producción aumentaría en 10,7 mill de tn, la de maíz en 100 mill tn mientras que la recaudación fiscal tampoco se vera resentida, dado que sería mas que compensada por el aumento en impuesto a las ganancias e impuestos provinciales, como IIBB, en comparación al 23/24.
En materia de empleo, se podrían incrementar más de 97 mil puestos de trabajo en comparación al 23/24.
El dato mas relevante para la macroeconomía es que las exportaciones del complejo cerealero oleaginoso podrían aumentar en mas de US$ 5.000 millones.
Finalmente, Argentina debe atender las nuevas demandas internacionales socio ambientales que están creciendo y tienen su fuente de inspiración en la Unión Europea, empezando por la obligación de no deforestación desde diciembre 2020, la segregación física de la mercadería y la demostración de legalidad de producción y comercialización. Para ello la cadena de valor de la soja ha diseñado VISEC como plataforma nacional de trazabilidad y verificación que tiene alto grado de credibilidad a nivel internacional.
