(por Christian Veltri) En un inicio de año que mostraba señales de recuperación a nivel global, el turismo hacia Medio Oriente, vedette de esta recuperación, enfrenta otra vez un nuevo período de incertidumbre. Aumento de precios de petróleo, gas y sus derivados, cruceros parados en los puertos y miles de cancelaciones de vuelos desde y hacia Medio Oriente configuran un escenario de grandes pérdidas económicas para la industria turística mundial.
La escalada bélica que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán sacude al mundo en general, afectando al turismo internacional directa o indirectamente dado que Medio Oriente es una plaza atractiva para visitantes y también un hub de conexión entre Oriente y Occidente.
Los operadores de cruceros no la tienen nada fácil. Las navieras que operan regularmente en aguas del Golfo se encuentran en un tenso compás de espera por la situación, con cancelaciones preventivas de sus itinerarios que llegan hasta el stand by de cruceros que navegan por las aguas del río Nilo en Egipto.

Desde el inicio del conflicto el pasado 28 de febrero, varios barcos que operaban en la zona quedaron atracados en los puertos de Dubai, Abu Dabi y Dohai, tal los casos del MSC Euribia de MSC Cruceros, el Aroya Manara de Aroya Cruises, los Mein Schiff 4 y Mein Schiff 5 de Tui Cruises, o los Celestyal Journey y Celestyal Discovery de Celestyal Cruises. La totalidad de estas navieras cancelaron las salidas programadas para marzo. Además, el cierre del espacio aéreo regional pone en dificultad las operaciones impidiendo el desplazamiento de tripulaciones y pasajeros.
Los barcos pasan de ser un lugar de ocio a ser una estructura logística de primera necesidad, miles de cruceristas están retenidos en los puertos sin claridad para su salida de ahí, los barcos se convierten en hoteles flotantes para esa “población retenida” que espera una novedad sobre su regreso a casa, y las navieras negocian contrarreloj con autoridades locales y embajadas para lograr armar vuelos de repatriación. Un ejemplo es el de MSC que inicia la repatriación de los cerca de 1000 pasajeros varados en Dubai a través de 5 vuelos charters que utilizan las ventanas de apertura que tiene el espacio aéreo dubaití.
La temporada de primavera en Europa, Asia y Oriente, una de las más relevantes para el segmento de cruceros, queda prácticamente descartada. Las empresas enfrentan un proceso de reorganización logística y de ubicación de flota, obligándolas a repensar sus estrategias a nivel global. Además, prevén que el impacto económico y operativo sea prolongado, incluso en el escenario de que la situación militar se estabilizare en el corto plazo.
Con los aeropuertos inoperativos o con operaciones limitadas, y las rutas marítimas bajo amenaza constante, el sector de los cruceros enfrenta uno de los desafíos más grandes de su historia junto a la pandemia Covid-19.
La escalada militar en la región ya provocó cierres de espacio aéreo (o restricción parcial en algunos territorios) y cancelaciones. Ante estas situaciones, las aerolíneas deben rediseñar rutas para evitar zonas consideradas de alto riesgo. Los espacios aéreos señalados como zonas de conflicto son Bahrein, Irán, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.

La clausura de estos espacios aéreos afecta a los aeropuertos de Dubái, Doha y Zayed (Abu Dabi), bases de operaciones para Emirates, Qatar Airways y Etihad, respectivamente; Al Maktoum en Dubái, núcleo central para empresas low cost regionales; el aeropuerto de Sharjah (Emiratos Árabes Unidos), base de Air Arabia; el aeropuerto de Kuwait, base de operaciones de Kuwait Airways, y el aeropuerto de Baréin, base de Gulf Air.
A tan solo una semana del inicio de la escalada armada, ya se calculan más de 22 mil vuelos cancelados en los aeropuertos de la región (tanto despegues como aterrizajes), según la consultora especializada en aviación Cirium y la plataforma de seguimiento aéreo FlightRadar24, lo que marcaría una afectación a alrededor del 45% de las operaciones previstas en esa zona.
Si se toma en cuenta que, según el Informe mensual de Puntualidad que la propia Cirium emite mensualmente, en el informe de enero 2026 (publicado el 10 de febrero) en todo el mundo hubo 48.702 cancelaciones durante diciembre 2025 y 70.167 cancelaciones en enero 2026, la cifra de la primera semana de marzo en la zona del Golfo cobra una relevancia significativa para la industria aeronáutica y turística en general.
Y como para muestra sobra un botón, van algunos ejemplos de las grandes líneas aéreas a nivel mundial. Turkish Airlines canceló sus vuelos que conectan Baréin, Dammam, Riad, Irán, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Siria y Emiratos Árabes Unidos. Air France canceló las operaciones a Tel Aviv, Beirut, Dubái y Riad. ITA Airways quitó de su programación los vuelos hacia y desde Tel Aviv y sus aviones no atravesarán el espacio aéreo de Israel, Líbano, Jordania, Irak e Irán. Lufthansa deja de operar a Tel Aviv, Beirut, Amán, Dammam, Erbil (Irak) y Teherán (Irán). KLM informó que sus conexiones con Dubái, Riad y Dammam (Arabia Saudita) se ven afectados de forma parcial o total hasta nuevo aviso, quedando suspendidas las conexiones con Tel Aviv.

El golpe acusa recibo también en la región Asia Pacífico con cancelaciones de, por ejemplo, Japan Airlines, All Nippon Airways Air India, Air China, IndiGo Airlines, Korean Air, Cathay Pacific Airways, Malaysia Airlines, Singapore Airlines, Quantas, entre otras, en sus conexiones con Israel, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudita.
Las principales aerolíneas del Golfo se mostraron flexibles ante el escenario vertiginosamente cambiante e infirmaron políticas de reembolsos y reprogramaciones de vuelos (dentro de las cancelaciones obligadas que tuvieron que realizar).
Tanto Emirates como Etihard operan con un número reducido de frecuencias, reembolsando el pasaje a quienes no puedan volar. Salvo casos excepcionales, la programación de las empresas se encuentra suspendida hasta nuevo aviso. Para Argentina, Emirates reactivó de forma gradual la ruta Dubai – Rio de Janeiro -Buenos Aires con un cronograma reducido por las restricciones de del tráfico aéreo regional. Qatar Airways es más complicado dado que tuvo que suspender por completo sus operaciones por el cierre del espacio aéreo catarí.
Para esta zona, la tasa de cancelaciones informados por Cirium son lógicamente muy elevados, con 100% para Bahréin, 98% para Qatar, 81% para Israel y 76% para Emiratos Árabes Unidos, entre otros.
La incertidumbre reinante afecta al corredor estratégico para vuelos intercontinentales entre América, Europa, Asia y Oceanía. Dubái, por ejemplo, es el aeropuerto más transitado del mundo por pasajeros internacionales desde 2024 con cerca de 100 millones de pasajeros durante 2025, y un punto de conexión central entre Occidente y Asia. Cualquier alteración en las rutas puede provocar aumento de costos (tanto operativos para la aerolínea como adquisitivo para el viajero y el turoperador), aumento en los tiempos de viaje por desvíos en las conexiones y vuelos, habituales reprogramaciones y cancelaciones sin previo aviso.
Frente a este desconcierto de gente varada en sus viajes, las autoridades de algunos países afectados tuvieron que salir a dar respuestas. En Emiratos Árabes Unidos ordenaron a los hoteles que amplíen la estancia de los turistas que no pueden salir del país debido a la suspensión de vuelos y el cierre del espacio aéreo. La circular del Departamento de Cultura y Turismo de Abu Dabi (DCT Abu Dhabi) del 28 de febrero solicita a los directores de establecimientos hoteleros que se permita a los huéspedes permanecer en sus alojamientos hasta que puedan viajar, al tratarse de una situación “ajena a su voluntad”. El Departamento de Economía y Turismo de Dubái pidió lo mismo a los hoteles de la ciudad.
En una nota publicada por CNN esta semana se refleja que el efecto del conflicto sobre la economía global depende en gran medida de los precios de la energía, y de la logística internacional. Los valores se dispararon esta semana ante la preocupación por el suministro. El Brent, referencia mundial del petróleo, se cotiza a niveles más altos de los últimos 18 meses.
El cierre del estrecho de Ormuz, que es prácticamente la única vía para enviar petróleo y gas natural de Medio Oriente al resto del mundo es el principal riesgo que actúa sobre el precio del petróleo. Por aquí sale alrededor de una quinta parte de la producción diaria mundial de petróleo y gas natural licuado, según la Administración de Información Energética de EE.UU.
La carga aérea podría verse afectada con muchos aviones en tierra en Medio Oriente y el espacio aéreo de la región severamente restringido. Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), la carga aérea representa aproximadamente un tercio del comercio mundial por valor. Las aerolíneas de Medio Oriente, incluidas Emirates, Qatar Airways y Etihad, representan alrededor del 13 % de la capacidad mundial de carga aérea. Por ejemplo, Adidas advirtió esta semana que algunos envíos enviados por carga aérea podrían enfrentar retrasos.

El petróleo es un costo central para la industria aeronáutica, el consumo de combustible ocupa el 20% y el 30% del costo operativo de un avión. El salto del Brent de 30% en una semana, tocando el valor de 92.6 U$D (el mayor precio de los últimos 3 años) puso en alerta a las aerolíneas que ya enfrentan cierres de rutas y cancelaciones.
Además, en la primera jornada de apertura de mercados después de los primeros enfrentamientos bélicos, el 2 de marzo fue un lunes negro para las aerolíneas con desplome de sus acciones en las bolsas locales. Las acciones de Quantas Airways abrieron con una caída de 10% para cerrar 5% a la baja, Singapore Airlines cayó un 8% y Japan Airlines bajó 7%.
En la Bolsa de Hong Kong se registraron las caídas de entre 4% y 10% para Air China, China Southern Airlines, China Eastern Airlines y Cathay Pacific Airways.
Un informe de Tourism Economics sobre el impacto de la guerra en el turismo regional, muestra que “las llegadas de visitantes a Oriente Medio podrían reducirse entre un 11% y un 27% interanual en 2026 debido al conflicto, frente a nuestra previsión de diciembre, que apuntaba a un crecimiento del 13%. En términos absolutos, esto supondría entre 23 y 38 millones de visitantes internacionales menos respecto a al escenario base anterior, con una pérdida de entre 34.000 y 56.000 millones de dólares (entre 29.000 y 48.000 millones de euros) en gasto turístico”.
Todo este combo explosivo (valga la ironía) cierra en un coletazo final de aumento de costos, para la economía en general y también para la logística de las empresas o para los turistas en el valor final de pasajes y estadías para los visitantes.
