El presidente de la Federación Económica de Buenos Aires advirtió sobre la situación apremiante del sector al analizar el anuncio del Gobierno sobre la baja de aranceles a la importación de indumentaria.
El desempleo y el cierre de fábricas son la consecuencia natural y directa de una política económica que no contempla la realidad de las pequeñas y medianas empresas; así lo entiende Camilo Alberto Kahale, presidente de la Federación Económica de Buenos Aires (FEBA), que en conversación con País Productivo detalló la actualidad que atraviesa el sector manufacturero bonaerense.
La necesidad de levantar la voz reapareció cuando la gestión libertaria anunció que bajará los aranceles a la importación de indumentaria, tejidos y calzados. Este fue el motivo que llevó a la institución empresaria a emitir un comunicado de prensa, expresar su preocupación y reclamar medidas de “coordinación entre la agenda de competitividad y la integración comercial”.
En el texto dado a conocer a través de su página web, los representantes de FEBA advierten que del rubro textil surge la mayor cantidad de empleadores en la provincia y que de los 30 mil empleos que se perdieron hasta el momento, más de 10 mil corresponden a esa cadena de producción.
Desde una perspectiva más amplia, Kahale inició la conversación radial enfatizando: “La apertura indiscriminada, es mala. Nos pasó en los ‘90. Si no equilibramos la balanza se va a provocar desocupación”. Además, anticipó que la disminución de retenciones a las importaciones va a incentivar a los empresarios a traer todo desde el exterior y apagar sus máquinas.
“No queremos eso, queremos producir. Necesitamos herramientas para poder exportar y que entren las divisas que tanto necesita el país”, reclamó el titular de FEBA y resaltó la iniciativa del Ministerio de Producción de la provincia. “El ministro (Augusto Costa) está permanentemente con nosotros y fomenta la ayuda a la pequeña y mediana industria y a los comercios de calles y avenidas, pero no alcanza”, aclaró.
Kahale comentó que entre las iniciativas que promueve el Ejecutivo bonaerense está la de generar redes de cooperación entre empresarios para afrontar la difícil situación. “Van a las ciudades a hacer rondas de negocios y fomentan el acercamiento entre las pymes para que se vayan comprando entre sí para subsistir”, relató.
La descripción que hizo el presidente de la institución pintó un escenario apremiante. “Hace unos días visité una fábrica de calzado que llegó a tener 600 empleados, cuando empezó este gobierno bajaron a 200 y ahora está cerrada. Si no contamos con créditos blandos, herramientas para poder producir y exportar, las pymes no tienen solución”, advirtió sobre la gravedad de la situación.
La falta de competitividad
“Si se enfría la economía, se abre la importación, devalúa Brasil y hay una diferencia abismal uno a tres con Chile, la gente en vez comprar unas zapatillas en Buenos Aires se toma un avión y compra una de primera marca un 60% más barato que acá”, expresó Kahale para dar una dimensión gráfica del terreno difícil en el que tienen que competir los productos nacionales.
A esta situación, en el mercado textil se suma otro factor perjudicial: el comercio ilegal y la falsificación de marcas. “En el último relevamiento del CEU-UIA, un 33% de las empresas afirmaron que el contrabando las afectaba negativamente”, informó FEBA en su comunicado. Dentro de ese porcentaje, el 80% de los consultados son fábricas de calzado e indumentaria.
Kahale remarcó que el sector turístico también sintió la cachetada del plan económico oficial. “La gente se fue a Chile y al sur de Brasil. De las estadísticas de las cámaras de base surge que los servicios estuvieron en un 70%, mucho menos que en el año anterior. El golpe fue duro, pero no tanto, porque el periodo previo fue muy bueno”, sostuvo.
El empresario no denunció falta de diálogo con la gestión de Javier Milei, pero se resignó al entender que la situación de los industriales no está entre las prioridades de este gobierno. “Tenemos una buena relación con el secretario Pyme de la Nación, nos acompaña en las rondas de negocio, pero la política es enfriar para que no haya inflación a cualquier costo”, se lamentó.
El titular de FEBA reconoció que su capacidad de diálogo o negociación con los Ejecutivos tanto nacional como provincial no tiene la misma potencia que podrían alcanzar las agrupaciones como la UIA o la CAME, aunque reivindicó su lucha. “No vamos a claudicar en el reclamo para que haya un país productivo”, señaló con firmeza.
