(Por Juan Manuel Colombo) Cuando gran parte de nuestros competidores en el mercado internacional agroindustrial apuestan por la elaboración de biocombustibles, Argentina hace precisamente lo contrario, desperdiciando una importante oportunidad y quedando muy rezagado en un negocio con una gran presente y un mejor futuro.

Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la producción de biodiesel en el primer semestre alcanzó 445.983 toneladas, «el total más bajo desde 2009 cuando recién se comenzaba a desarrollar la industria en Argentina».

Si bien en junio se registró un repunte con la producción alcanzando las 105.253 toneladas y ubicándose en un máximo en casi un año, se viene de meses de una actividad muy limitada a pesar del ingreso de la nueva cosecha de soja al mercado.

Esta producción se concentró fundamentalmente para el mercado interno, que se utilizan para realizar el corte con el gasoil. Según la BCR, fueron de 384.326 toneladas, el mayor total desde 2020 a igual momento del año, aunque un volumen por debajo de los vistos entre 2012-2020.

«Es decir, la producción destinada a la exportación registró una merma muy importante y limitó fuertemente el desempeño del sector en la primera mitad de 2025», teniendo en cuenta que Argentina, en la década pasada supo ser un jugador de importancia en el mercado mundial.

En lo que refiere al año calendario 2025, Oil World proyectó en abril que el país podría alcanzar una producción de 950.000 toneladas, volumen que podría estar solo por encima de 2008 y 2023. Igualmente, considerando que Argentina tiene una capacidad productiva de biodiesel teórica anual de 4,6 millones de toneladas, de alcanzar dicho volumen anual proyectado se tendría una ociosidad de casi el 80% del potencial productivo, apuntó la entidad bursátil rosarina.

En este marco, al analizar las exportaciones del primer semestre de 2025, según la Secretaría de Energía habrían sido de tan solo 30.000 toneladas, un mínimo histórico desde el comienzo de la serie en 2008.

En este sentido, «se continúa vislumbrando una situación crítica en materia de acceso a mercados externos, lo cual afecta fundamentalmente a las plantas industriales ubicadas en el Gran Rosario», consideraron desde la BCR.

Así, de cara al resto del año, es muy factible que se vean más envíos al exterior, aunque se dependerá de los precios y factibilidad de enviar mayores volúmenes a la Unión Europea ya que el mercado estadounidense continúa cerrado para Argentina. Además, se agrega que hubo una gran demanda importadora del aceite de soja argentino, lo cual dificultó la posibilidad de hacer negocios de exportación.